Prefacio
Durante las reuniones de la RIPC celebradas a lo largo de 2005,
los funcionarios de la RIPC identificaron la cuestión del impacto
económico de la cultura como tema de debate ministerial durante
la Sesión 3:Forjar el futuro: debate sobre tendencias y problemas
emergentes en materia de política cultural, de la Reunión Anual
de Ministros que se celebrará este año. Este documento preparado
por el Ministerio de Cultura de España pone de relieve el carácter
transversal e intrincado de la cultura en el marco de la sociedad
y llama la atención sobre la falta generalizada de estadísticas
culturales que puedan ayudar a los gobiernos a evaluar mejor el
impacto de la cultura en el empleo, el crecimiento y la cohesión
social. Este documento propone varias líneas posibles de trabajo
sobre el tema y concluye con una serie de preguntas para iniciar
el debate.
Consideraciones
La acción cultural puede entenderse desde cuatro ejes fundamentales:
el reconocimiento de la diversidad cultural y sus efectos, la búsqueda
de la cohesión social, el fortalecimiento de la cooperación cultural
para impulsar el conocimiento mutuo y el desarrollo de los pueblos
y, finalmente, su consideración como fuente de generación de riqueza
y crecimiento económico.
Sin embargo, el resultado de la acción cultural es difícil de medir
debido no sólo a las diferencias e insuficiencias de las estadísticas
culturales, sino también a la ausencia de un enfoque que permita
a los países evaluar la complejidad del carácter transversal de
la cultura. La incapacidad de medir los resultados de la acción
cultural, por su parte, es un problema importante para la definición
de las políticas públicas.
A fin de comprender mejor el complejo carácter transversal de la
cultura dentro de las sociedades, este documento propone considerar
los tres aspectos siguientes para posibles análisis y trabajos de
investigación futuros:
- La aportación de la cultura al empleo. La cultura, además
de facilitar que surja la identidad de cada sociedad, grupo social
e individuo y una mejor estructuración de la sociedad, también
contribuye a la creación de empleo, lo que, a su vez, mejora la
cohesión social. Considerada en este contexto, la cultura puede
aportar una plusvalía a la vida social y convertirse en una herramienta
al servicio de la convivencia y la solución de conflictos.
- La cultura aporta una cantidad significativa a los fondos
públicos a través de la fiscalidad que se aplica a los bienes
y servicios culturales. Aunque la cultura se considera a menudo
principalmente como gasto público, también contribuye considerablemente
a las arcas del Estado a través de la fiscalidad. Los impuestos
sobre los bienes y servicios culturales contribuyen al erario
público y revierten en beneficio de la comunidad, promoviendo
de ese modo el bienestar y la cohesión social.
- La globalización y las tecnologías de la información y las
comunicaciones están cambiando la naturaleza de las industrias
culturales. Los nuevos modelos de producción y difusión cultural,
adoptados por las compañías multinacionales, han cambiado de forma
radical la importancia económica del sector cultural con una aportación
fundamental al PIB de los países desarrollados, aunque a menudo
en perjuicio del sector cultural de los países en desarrollo y
de la rica diversidad cultural del planeta.
Este documento sugiere tres líneas posibles de trabajo basadas
en los tres elementos anteriores:
- A la hora de examinar la relación entre la cultura y el empleo,
se podrían explorar los siguientes aspectos:
- Cuantificación del empleo cultural al objeto de considerar
su peso dentro del conjunto del mercado laboral.
- Cualificaciones para el empleo cultural: proporción de titulados
universitarios y no titulados, y participación en actividades
de formación permanente para garantizar o mejorar la empleabilidad
y, si es factible, detectar las necesidades de este sector laboral.
- La calidad del empleo cultural: temporalidad, estacionalidad
y precariedad.
- Proporción de trabajadores asalariados y no asalariados, y
estructura del empleo cultural por edad y sexo.
- Efecto de la piratería en el empleo.
- A la hora de examinar la relación entre la cultura y la fiscalidad,
podrían considerarse los siguientes aspectos:
- Gasto medio en la cultura por habitante efectuado por los Estados.
- Gasto medio en la cultura de los hogares o por persona.
- Relación entre el gasto del Estado en la cultura y los ingresos
fiscales provenientes de los bienes y servicios culturales.
- La presión fiscal sobre los bienes y servicios culturales,
y posibles alternativas de cara al futuro.
- Fiscalidad (cánones y gravámenes sobre los multimedia, por
ejemplo) y deslocalización de empresas culturales.
- A la hora de examinar la significación económica del sector
cultural, cabría profundizar en los siguientes aspectos:
- Comparar diferentes políticas culturales y sistemas de ayudas
públicas a la cultura, y sus resultados.
- El peso del sector cultural en el Producto Interior Bruto de
un país.
- Las posiciones dominantes en el mercado de los distribuidores
de servicios culturales y sus efectos en la diversidad cultural
todavía existente en el planeta.
- Articular formas de cooperación para la protección de la propiedad
intelectual.
Próximas etapas
En caso de que los Ministros de la RIPC decidan emprender una de
las líneas de trabajo mencionadas anteriormente, será importante
establecer un plan de trabajo que permita a los miembros intercambiar
puntos de vista, métodos de investigación y mejores prácticas, a
fin de que los gobiernos puedan evaluar mejor y poner de relieve
la importancia de la cultura a la hora de elaborar políticas socioeconómicas
y de cooperación para el desarrollo. Igualmente, será importante
que el plan de trabajo incluya la coordinación de un método que
permita a los países miembros de la RIPC trabajar juntos para establecer
objetivos comunes cuantitativos[1]
y cualitativos[2],
y tomar medidas que permitan lograr una mayor convergencia en torno
a dichos objetivos, así como evaluar los progresos realizados en
algunos de esos campos. Este documento propone que los países miembros
de la RIPC trabajen juntos sobre una base voluntaria, teniendo en
cuenta las realidades de cada miembro con relación a la disponibilidad
de tiempo y de recursos financieros y humanos. Se necesitará por
lo tanto un método de coordinación abierto para avanzar en la protección
y promoción de la diversidad cultural y en el refuerzo del papel
de la cultura en el desarrollo de nuestras sociedades.
En función de todo lo anterior, y con el fin de estructurar mejor
cualquier debate, se podrían plantear, entre otras, las siguientes
cuestiones:
- ¿Qué elementos del empleo cultural deben ser mejorados y cómo
podría aumentarse la aportación de la cultura a la cohesión social
y al crecimiento?
- ¿En qué medida la fiscalidad de la cultura afecta a la circulación
y al mercado de bienes y servicios culturales, y qué medidas fiscales
podrían proponerse para ampliar el acceso de los ciudadanos a
la cultura?
- ¿Resultaría viable el método de coordinación abierto, junto
con el establecimiento de objetivos comunes? Además, ¿sería conveniente
formalizar algún tipo de estructura en el marco de la RIPC para
el seguimiento y evaluación de los posibles avances logrados?
Una reflexión sobre los aspectos mencionados, entre otros, podría
ser útil para valorar y precisar mejor la importancia y el papel
de la cultura en la economía.
Preparado por la Dirección General de Cooperación y Comunicación
Cultural, Ministerio de Cultura de España
[1]
A título de ejemplo:
- Reducción del impacto de la piratería en el empleo.
- Incremento de la participación de los profesionales de la cultura
en actividades de formación permanente.
- Aumento en la cuota de pantalla del audiovisual nacional frente
a las tendencias uniformizadoras.
[2] También
como ejemplo:
- Mejora del conocimiento mutuo y del diálogo intercultural.
- Presencia de cláusulas culturales y su alcance en los acuerdos
y convenios bilaterales y multilaterales.
- Progresos en el equilibrio geográfico de los intercambios.
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