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Página principal: Reuniones Anuales: 2005: Octava Reunión Anual de Ministros Red Internacional de Políticas Culturales
Reuniones Anuales

Informe elaborado por el Ministerio de Cultura y Patrimonio Histórico Clasificado de Senegal para la Octava Reunión Anual de Ministros de la Red Internacional de Políticas Culturales celebrada en Dakar (Senegal)

del 20 al 23 de noviembre de 2005

Indice

I. Contexto

II. Protección y promoción de la diversidad cultural en los países miembros de la RIPC

II.1. Las comunidades minoritarias

II.2. Salvaguardar las prácticas tradicionales

II.3. La participación cultural

III. Estrategias adoptadas para salvaguardar el patrimonio cultural nacional: el guardián institucional

III.1. Un entorno jurídico y económico favorable creado por los Estados

III.2. Los mecanismos administrativos

III.3. El apoyo financiero

III.4. Las iniciativas públicas no estatales

III.5. Las acciones de salvaguardia

III.6. La preservación del patrimonio

III.8. La educación

IV. Impactos de las políticas culturales

IV.1. Impactos económicos

IV.2. Apertura internacional

V. Restricciones y limitaciones

V.1. Las situaciones desfavorables

V.2. Insuficiencia de medios técnicos y financieros

V.3. Deterioro del entorno internacional

VI. Género y diversidad cultural

VI.1. Contexto de la integración de la perspectiva de género en las políticas y prácticas culturales

VI. 2. Las disposiciones jurídicas internacionales

VI.3. Las disposiciones jurídicas nacionales

VI.4. Otras estrategias de integración de la perspectiva de género en las prácticas culturales

VII. Límites de las políticas de integración del género

VIII. Diversidad cultural, cohesión social y desarrollo sostenible: algunas prácticas y áreas de cooperación

VIII.1 Recomendaciones para mejorar la situación de las mujeres y luchar contra la discriminación basada en el sexo

VIII.2. Recomendaciones para promover la diversidad cultural a fin de lograr la cohesión social y el desarrollo sostenible

IX. Conclusión

X. Coordinación y preparado del estudio


La Red Internacional de Políticas Culturales (RIPC) decidió que el tema de su VIII Reunión Anual de Ministros, prevista en Senegal (Dakar), del 21 al 23 de noviembre de 2005, sería «Diversidad cultural, cohesión social y desarrollo sostenible». Los Ministros consideraran, en efecto, que seria importante entablar un debate sobre este tema con respecto a los objetivos de fundación de la Red y su papel importante promovedor para l’adopción de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales de la UNESCO.

Esta problemática puede abordarse desde numerosas perspectivas. La Sra. Katerina Stenou, Directora de la División de Políticas Culturales y de Diálogo Intercultural de la UNESCO había propuesto al respecto durante el taller preparatorio organizado en Dakar en febrero de 2005, una serie de preguntas pertinentes: «¿Cuáles son los materiales indispensables para construir una cultura de la sostenibilidad? La globalización, ¿incrementa o disminuye las posibilidades de realización de la diversidad cultural y de su corolario, el diálogo de las civilizaciones? ¿Qué medidas concretas deberían adoptarse para garantizar una auténtica diversidad cultural, evitando cualquier tipo de fundamentalismo cultural, represión y homogeneización?».

Para intentar responder a esas preguntas que afectan a los principales aspectos del tema, es esencial examinar el contexto de la globalización en el que evolucionamos, medir sus limitaciones e identificar las oportunidades que ofrece.

I. Contexto

Gracias al extraordinario desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, el mundo se ha convertido, como todos sabemos, en una aldea global, caracterizada principalmente por la movilidad de las personas, productos, ideas e imágenes.

No obstante, la preservación de la pluralidad de las expresiones culturales se ve en gran medida amenazada por los desequilibrios existentes entre los medios de difusión de los diferentes modelos. Esta situación favorece los productos culturales de los países ricos y pone en peligro los puntos de referencia para la identidad de las sociedades que se ven reducidas a desempeñar un mero papel de consumidoras.

A pesar de ello, la globalización ofrece la oportunidad y la posibilidad de difundir las culturas de forma equilibrada y entablar un diálogo intercultural positivo. En efecto, gracias a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC), las fronteras desaparecen y la noción de distancia se borra; todos los lugares del mundo están conectados en tiempo real en un cibermundo. La apropiación de esas tecnologías y la implicación en las redes económicas, comerciales, culturales e intelectuales ofrecen a las sociedades actuales, en particular las africanas, nuevas capacidades para reinventar sus culturas y civilizaciones. Incrementan las posibilidades de salvaguardar, conservar y valorizar patrimonios culturales materiales e inmateriales.

De ese modo, la comunidad internacional dispone de una base propicia para compartir conocimientos y experiencias, y contribuir a la construcción común del desarrollo sostenible en el mundo.

Hay que reconocer que Senegal se encuentra en una posición idónea para explotar de forma óptima las posibilidades que ofrece la globalización. Perteneciente a Senegambia, espacio histórico y sociológico milenario constituido según el historiador Boubacar Barry, por «toda la fachada atlántica que corresponde al sector del litoral africano verdaderamente orientado hacia el oeste», está situado en una zona ecológica heterogénea que va desde el desierto hasta el bosque y que ha sido lugar de convergencias y mezclas entre pueblos diversos. Esta zona ha sido escenario de movimientos y contactos de poblaciones, migraciones y sedentarizaciones, construcciones y deconstrucciones políticas (los imperios de Gana y Malí, y los distintos reinos sucesivos), redes económicas, comerciantes y religiosas, sobre todo islámicas.

Los ríos Senegal y Gambia han determinado el marco espacial e histórico de la evolución de las sociedades presentes. Sobre un fondo de civilización común, en un mismo marco existencial, cada pueblo ha especificado sus representaciones sociales y ha desarrollado una cultura original propia: Sereer, Al pular, Soninké, Manding, Wolof, Jola, Balant, Baynuk, Manjak, Bassari, Konagi, etc.

Así pues, la historia muestra que el poder tradicional de Senegambia, cuyo funcionamiento y control servían de elemento aglutinante de los distintos componentes de la sociedad, ha consagrado la diversidad cultural de sus pueblos.

En realidad, tal como hacen constar todos los especialistas de Senegambia, la violencia destructora fue un fenómeno externo que tenía que ver, en un primer momento, con la trata de esclavos en el Atlántico y, posteriormente, con la explotación colonial. Debido a su envergadura, el comercio de esclavos de los siglos XVI a XIX acabó trastocando todo el sistema social de las comunidades y sumergiéndolas en una crisis general, demográfica, económica, política e incluso de identidad. No obstante, la destrucción organizada y metódica del tejido social empezó realmente con el sistema de explotación comercial. Mediante el régimen de los trabajos forzados y el indigenismo, el Estado colonial organiza en la violencia la dislocación de los modos domésticos de producción.


La escuela colonial, instaurada para formar una élite capaz de ejercer como auxiliares en la administración, las empresas y los distintos servicios, instituye la lengua extranjera del colonizador como lengua de trabajo, despreciando de ese modo las lenguas africanas. La escuela y la nueva administración dividen a la sociedad en «evolucionados» e «indígenas». Las bases del sistema de educación tradicional abierto a la vida se ven minadas; los modos de transmisión intelectual y cultural entre generaciones, base de la continuidad de la sociedad, son desmantelados y marginados en favor de un sistema productor de categorías modernas, ricas y pobres, de clases sociales con intereses opuestos.

Ésa es la razón por la que, tanto aquí como en otros lugares, la construcción de la identidad se impone como único medio para la emergencia de un armazón social coherente, que pueda facilitar la acumulación y la innovación. En ese sentido, la cultura se perfila como una dimensión fundamental del desarrollo sostenible. Una realidad que Brasil ha comprendido a la perfección cuando constata que: «La cultura es el escenario de transformación política más evidente para la sociedad».

II. Protección y promoción de la diversidad cultural en los países miembros de la RIPC

El análisis de las respuestas proporcionadas por los países miembros de la RIPC al cuestionario sobre el tema de la VIII RAM deja entrever una diversidad en la composición de los grupos sociolingüísticos, salvo en Grecia, en los que se aprecia una homogeneidad lingüística (una única lengua). En Estonia, se cuentan más de cien naciones, mientras que Brasil posee más de 180 lenguas «indígenas» (habladas por menos del 0,5 % de la población).

No obstante, para que el enfoque de políticas de promoción de la diversidad cultural sea eficaz, el concepto más pertinente parece ser el de «entorno cultural», utilizado por Suecia, y que «incluye, en principio, el entorno global que el hombre ha creado con el paso del tiempo. Lo comprende todo, ya se trate de sitios de asentamientos de la edad de piedra, que se remontan a miles de millones de años en la historia, o de barrios periféricos modernos (…) Incluye también las tradiciones y los valores que adoptamos, consciente o inconscientemente, de las generaciones precedentes. Es un patrimonio que incluye no sólo objetos concretos, edificios y vestigios antiguos, sino también mitos, costumbres y tradiciones inmateriales».

Las respuestas dadas por los Estados contienen, solapadamente, una aceptación de esas normas. Los informes proporcionados por los Estados dejan entrever también formas diversas de la organización institucional responsable de la cultura y la diversidad cultural: en Noruega existe un Ministerio de Cultura y Asuntos Eclesiásticos, en Brasil un Ministerio de Patrimonio Inmaterial, en Burkina Faso un Ministerio de Cultura, Artes y Turismo. Esta diversidad de denominaciones refleja distintos modos de ocuparse de la cuestión central de la diversidad cultural, cuya problemática se manifiesta a veces en esas diferentes apelaciones.

II.1. Las comunidades minoritarias

Casi todas las respuestas ponen de relieve la existencia de minorías en los márgenes de cada nación. En algunos casos y para algunos Estados, se ha adoptado la noción de comunidad con relación a esos grupos minoritarios. En Bélgica, las iniciativas culturales son transferidas a dichas comunidades, permitiendo de ese modo a las regiones y entidades federales ocuparse de las otras cuestiones. En Noruega parece prevalecer el mismo principio de autonomización de las decisiones comunitarias. El Parlamento lapón establece sus propias prioridades y, en función de éstas, asigna los fondos a las actividades que considera pertinentes. En ese país, así como en casi todos los demás, se prefiere hablar de «minorías étnicas y culturales». En Croacia, por ejemplo, esas minorías están repartidas en 16 grupos sociales que representan 7,47 % de los habitantes, y una «Oficina de las Comunidades y Minorías Étnicas» transfiere a cada comunidad una ayuda del Estado.

En todos los casos, las acciones encaminadas a salvaguardar la diversidad cultural y consolidar la cohesión social son competencia del máximo dirigente de esos grupos sociales. Así, Brasil afirma dar prioridad a «medidas dirigidas, entre otros, a la población indígena, tradicional y afrobrasileña o los grupos de población que históricamente han sido excluidos de las políticas públicas».

Algunos países adoptan un discurso y medidas específicas orientadas a los alóctonos, los refugiados, los nómadas o los inmigrantes recién llegados. En Flandes, por ejemplo, los relatos recogidos entre los nuevos inmigrantes, así como la historia de su familia, son consignados sistemáticamente. En Noruega, el objetivo de «Horizon/MELA», una institución financiada por el gobierno, es «explorar nuevos métodos de intercambio artístico y cultural entre Noruega y los países de origen de las minorías étnicas». En Grecia, se ha adoptado en fecha reciente un decreto que tiene por misión garantizar «la plena protección y valorización del patrimonio cultural de todas las tradiciones, griegas o no griegas, presentes en el territorio de Grecia». En definitiva, se aprecia de forma evidente el interés por proteger y valorizar el patrimonio de esas comunidades.

II.2. Salvaguardar las prácticas tradicionales

A diferencia notoria de Francia, que sólo reconoce las minorías lingüísticas, va surgiendo cada vez más, en todos los países encuestados, un reflejo común de preservación del patrimonio cultural y artístico de las minorías étnicas. Incluso si, como dejan entrever algunas respuestas, esta acción se limita a algunos países, todos desean garantizar que se salvaguarden las prácticas tradicionales que, como afirma Bélgica, «refuerzan la cohesión social, crean un vínculo social y contribuyen a la notoriedad (orgullo de sus habitantes)».

El gran temor es, por lo tanto, ver desaparecer o empobrecerse esas prácticas tradicionales con el paso de los años. En ese respecto, se tienen especialmente en cuenta las lenguas minoritarias. La respuesta de Francia menciona que «la encuesta sobre la familia asociada al censo de población de marzo de 1999 incluía por primera vez un componente lingüístico que permitió observar que las lenguas regionales apenas se transmitían ya en el entorno familiar», mientras que 5,5 millones de personas (de una población total de 61,4 millones de personas) recibieron en su infancia una lengua regional, por lo general además del francés.

Las respuestas al cuestionario revelan que el patrimonio lingüístico es objeto de un censo de forma casi exhaustiva salvo en el caso de Bélgica, donde «desde la eliminación del censo lingüístico (1962), ya no puede saberse cuáles son las lenguas practicadas (…) ni su número de hablantes», y el de Noruega, que no mantiene ninguna estadística relativa a la filiación lingüística.

En las distintas estrategias para salvaguardar ese patrimonio lingüístico, hay innumerables iniciativas que demuestran una evidente toma de conciencia de la problemática política y social relacionada con esa cuestión. Entre otras estrategias, en México, por ejemplo, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBA) alienta a los creadores a utilizar sus lenguas autóctonas en la literatura y la música.

II.3. La participación cultural

Los Estados convienen en poner en relación la elaboración de políticas culturales con la preocupación constante de difundir las expresiones culturales, y, ante todo, con relación a las poblaciones indígenas desfavorecidas. Se trata de promover el principio de «participación cultural» de conformidad con el artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que estipula el derecho de todas las personas a participar en la vida cultural. Es el caso por ejemplo de «Giras Arte y Vida» en Bélgica, cuya idea es «establecer un sistema de apoyo a la difusión a fin de facilitar la circulación de las producciones de calidad y ampliar el acceso gracias a una política tarifaria democratizada». En un país como Croacia, un organismo denominado «Club Cultura» agrupa más de cuarenta asociaciones y en dos años ha organizado más de quinientas actividades en todo el país.

En definitiva, se trata de elementos de las políticas culturales nacionales cuyos principios esenciales se resumen en la respuesta de México: respetar la libertad de expresión y creación, afirmar la diversidad cultural, garantizar la igualdad de acceso a los bienes y servicios culturales, nacionalizar los bienes y servicios culturales, y fomentar un desarrollo cultural equilibrado.

III. Estrategias adoptadas para salvaguardar el patrimonio cultural nacional: el guardián institucional

III.1. Un entorno jurídico y económico favorable creado por los Estados

Como revela la respuesta francesa al cuestionario, «incumbe a los Estados crear un entorno propicio a la creación y expresión de la pluralidad de las culturas nacionales, tanto en lo concerniente a la producción como a la difusión de los bienes y servicios culturales. Otros han optado por dejar que sea el derecho consuetudinario el que rija las relaciones entre los miembros de las comunidades protegidas. Así, en México, «en varias regiones, los mecanismos de solución de diferencias se rigen por lo que se denomina «el derecho indígena» o por algunas leyes propias de los Estados, basadas en los usos y costumbres de esos pueblos, como es el caso en los Estados de Oaxaca, Quintana Roo y en la Sierra Norte de Puebla». Esta filosofía de la justicia tradicional se apoya en el principio general siguiente: «La noción de justicia se basa en parámetros culturales distintos y se aplica habitualmente con la cooperación de la comunidad». Esta actitud es acorde con el respeto de los fundamentos de las sociedades humanas.

Así, de forma general, las respuestas de los Estados otorgan un lugar importante al derecho positivo que ha previsto disposiciones generales para poner de relieve la voluntad de liberar la expresión de las culturas minoritarias. Esta preocupación está inscrita en las leyes fundamentales de países como México, Noruega o Suecia.

III.2. Los mecanismos administrativos

Las disposiciones administrativas relativas al patrimonio inmaterial, adoptadas en algunos países, distinguen entre los portadores del patrimonio (los tesoros culturales vivos), las formas de expresión popular (obras maestras del patrimonio oral e inmaterial) y los espacios culturales (espacios físicos en los que se producen manifestaciones). Ese patrimonio es objeto de un inventario descriptivo.

Para emprender de forma coherente y óptima el proyecto de defensa de las culturas nacionales, es necesario, habida cuenta del carácter transversal de la cultura, agrupar iniciativas dispersadas en varias instituciones públicas. Esta forma de cooperación interministerial se ha instaurado en Noruega en torno a la ley sobre la preservación del patrimonio cultural nacional: el Ministerio de Cultura y Asuntos Eclesiásticos de Noruega se encarga de administrar la parte de la ley relativa a la importación y exportación ilegales de objetos culturales, mientras que el Ministerio de Medio Ambiente se encarga de administrar todas las demás disposiciones de dicha ley. En África del Sur, se reunieron en torno a la cuestión de los incentivos fiscales el Ministerio de Comercio e Industria, el Ministerio de Artes y Cultura, el Ministerio de Comunicaciones, el Ministerio de Educación, así como la Oficina Nacional de Cinematografía y Vídeo, y otros organismos.

III.3. El apoyo financiero

La construcción del entorno cultural exige también, además de medidas estrictamente jurídicas, otras obligaciones financieras. Los Estados dan subvenciones y otras formas de apoyo financiero a la política de defensa del patrimonio cultural nacional. Se puede señalar felizmente casos significativos en los que los incentivos fiscales permiten a las empresas privadas unirse a los esfuerzos de los Estados en esos campos; se trata de ayudas públicas indirectas. Este tipo de ayudas, denominadas «patrocinio» en Brasil, ofrecen ventajas fiscales a las personas físicas o morales que apoyan proyectos culturales mediante donaciones o actividades de patrocinio. En algunos casos, los beneficios exonerados de las empresas se invierten para apoyar las actividades culturales y artísticas. En Grecia, se vuelven a invertir las exacciones fiscales en el apoyo a acciones culturales.

III.4. Las iniciativas públicas no estatales

El Estado puede ayudar, en el marco de las estrategias nacionales de defensa cultural, a establecer marcos y organismos encargados de completar su acción. Es posible incluso que se confíe a esos organismos la concepción de algunos aspectos de esa política cultural. Por ejemplo, en Croacia existe el «Consejo Croata de los Bienes Culturales», que no depende orgánicamente del ministerio pero que examina cuestiones generales, incluidas, en ocasiones, cuestiones controvertidas. Formula recomendaciones relativas a la declaración de los bienes culturales, la conservación de esos bienes… En Brasil, el programa «Cultura Viva/Puntos de Cultura» trabaja en colaboración con el Ministerio de Comunicaciones, en una red de producción y transmisión de bienes culturales: donativos de carpetas culturales digitales, producción y difusión de contenidos culturales...

La sociedad civil también participa activamente en la defensa del patrimonio cultural. En Noruega, por ejemplo, «desde los años 80 se han puesto en marcha varias iniciativas encaminadas a promover la diversidad cultural y se han creado pequeñas instituciones, a menudo a iniciativa de las distintas minorías».

En algunos casos, la solicitud de protección de un bien cultural puede emanar de la población. Así, en Bélgica, quinientos firmantes pueden presentar una solicitud de clasificación. Los marcos asociativos, como por ejemplo la Coalición para la Diversidad Cultural, agrupan a múltiples asociaciones, cincuenta en Francia, de diversas procedencias, constituyéndose de ese modo en espacios privilegiados para el encuentro e intercambio.


III.5. Las acciones de salvaguardia

Para algunos bienes se prohíbe la salida definitiva del territorio. En Croacia, esta disposición abarca tanto los bienes culturales de propiedad pública como los de propiedad privada. Cabe señalar que la noción de tesoro u obra maestra abarca aspectos del patrimonio inmaterial como los carnavales u otras fiestas populares, los peregrinajes o prácticas culturales, etc. En Noruega, una ley, del 18 de mayo de 1990, reglamenta los nombres de lugares y los procedimientos de atribución de nombres a los lugares geográficos, y controla la ortografía de dichos nombres. Esta ley rige también la utilización paralela de los nombres de lugares en lengua minoritaria lapona y kven/finesa.

III.6. La preservación del patrimonio

Las acciones para proteger y restaurar el patrimonio cultural ocupan un lugar importante en las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Países como Francia han creado programas llamados «Chantiers numériques» (zonas de construcción digitales), que persiguen tres objetivos: la creación digital, el acceso a la cultura y la digitalización del patrimonio. Brasil ha llevado la iniciativa más lejos, creando redes digitales que tienen por finalidad «ofrecer a las distintas comunidades que forman la sociedad brasileña contenidos que les permitan tomar iniciativas y modificar la realidad que los rodea».

Las NTIC son cada vez más insoslayables en lo que a la conservación y digitalización se refiere, y permiten un acceso amplio a los recursos del patrimonio. Las NTIC crean intercambios y un diálogo entre comunidades de un mismo país, entre países y culturas diferentes, y generan incluso nuevas formas de expresión artística del patrimonio.

III.7. La difusión de la acción cultural

Se trata de garantizar el acceso de todos a la memoria colectiva. En los medios de comunicación se presta una atención particular a la promoción de los eventos culturales, la comunicación y la información. Así, se recomienda a las radios y otros soportes de información que dediquen espacios importantes a la difusión cultural y fomenten la integración de las minorías valorizando su patrimonio y su identidad. Además de la representatividad de todos los constituyentes de la población, Francia ha ampliado ese principio a los equipos de trabajo en los medios de comunicación. Por otra parte, también en Francia, en las misiones de servicio público se hace hincapié en promover los valores de integración y, en una de sus cadenas de televisión, France 5, se solicita de forma expresa que «se garanticen los intercambios entre las distintas partes constituyentes de la población y se difundan emisiones relativas a la inserción de los extranjeros».


Las otras cadenas públicas tienen misiones culturales que han sido precisadas en las estipulaciones de sus respectivos pliegos de condiciones. Croacia precisa que: «las distintas producciones en el campo de las artes, las letras y las ciencias humanas, la identidad y la historia culturales se difunden principalmente en la primera cadena de televisión croata y en Radio Three». En México, la estación de radio educativa Radio Educación, creada hace 35 años, así como una cadena de televisión pública, Televisión 22, tienen por misión promover la difusión cultural y el diálogo intercultural. En Grecia, la cadena de radiodifusión pública ERT difunde regularmente programas en las principales lenguas practicadas por las comunidades de trabajadores inmigrantes.

III.8. La educación

Este importante componente se incluye dentro de una perspectiva de educación sobre la cultura. En Bélgica se dedican 35 horas a la educación en la diversidad cultural, y los profesores y una parte del personal de los centros psico-médicosociales reciben una formación «centrada en la cultura de los jóvenes de los distintos grupos sociales y en cómo enfocar las diversidades culturales». Estas disposiciones han sido ampliadas hasta el nivel de enseñanza superior por el decreto del 31 de marzo de 2004, que estipula, entre otros objetivos, la transmisión de las enseñanzas relativas al patrimonio cultural y artístico, así como el fomento de la movilidad y las iniciativas de colaboración intercomunitarias e internacionales. Los estudiantes recogen historias orales en el marco de sus investigaciones. Esta práctica adquirió importancia en Bélgica a partir de los años 60 y ya se pueden consultar en línea quince mil de esas historias. Por otra parte, se ha dotado de nueva vitalidad a esas historias, por ejemplo, mediante veladas de lectura.

En México se construye una experiencia original de educación intercultural ampliada a los ciclos universitarios; por otra parte, se da prioridad a la alfabetización en la lengua materna desde el jardín de infancia hasta el final de la primaria. Se pueden observar las mismas disposiciones en Grecia, en el marco de la «educación intercurricular» impartida en escuelas interculturales y bajo la tutela del Ministerio de Educación Nacional y Cuestiones Religiosas. Se consideran escuelas interculturales aquellas en las que como mínimo un 45 % de los alumnos son griegos repatriados o estudiantes extranjeros. En Estonia, los alumnos que son miembros de las minorías del país pueden recibir en la escuela dos cursos por semana en su propia lengua y cultura, además del programa general.


IV. Impactos de las políticas culturales

IV.1. Impactos económicos

La mayoría de las respuestas ponen de manifiesto la dificultad de cuantificar esos impactos. La política cultural está vinculada a la política económica, incluso si los efectos observados no se han previsto al principio. Las repercusiones de una buena política cultural pueden dejarse sentir a nivel de las industrias culturales. Por ejemplo, en Francia, en 2002, «el volumen de negocios de los productos y editores de las distintas industrias culturales, calculándose su valor según el precio de venta al público, fue superior a los 30 000 millones de euros» y «el consumo en los hogares de los bienes y servicios correspondientes rondó los 20 000 millones de euros». En Noruega, las actividades de las industrias culturales representan en torno al 3 % del PIB y dan trabajo al 3,9 % del total de la población activa. En México, la proporción es más o menos similar (4 % de la población activa), aunque la contribución de las industrias culturales al PIB alcanza el 6,7 %.

A menudo, los beneficiarios de los incentivos fiscales tienen la obligación de gastar una gran parte de los importes recibidos en el territorio, lo que garantiza la creación de puestos de trabajo y favorece el desarrollo económico.

IV.2. Apertura internacional

En aras de trascender las fronteras territoriales, una fuerte circulación de obras y de todo tipo de productos culturales alimenta una corriente de intercambios a escala universal.

Por ello, algunas acciones concertadas se enmarcan en la cooperación bilateral o multilateral en materia de preservación del patrimonio. Por ejemplo, Bélgica, España, Francia y los Países Bajos han decidido emprender un proyecto común para hacer reconocer «los gigantes y dragones procesionales de Europa Occidental» como obras maestras del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad. Siguiendo la misma lógica, Suecia, Finlandia y Noruega cuentan con una estrategia conjunta para la normalización informatizada de la lengua lapona, bajo la autoridad del Comité Nórdico de Altos Funcionarios. Esta iniciativa dio lugar a una oferta de Microsoft para integrar los signos diacríticos lapones en su sistema de explotación Windows XP a partir del otoño de 2004.

A escala europea existen numerosos proyectos que cuentan con la participación de varios Estados o instituciones de varios países. Cabe citar proyectos como:

- Conservation, Restoration, Innovation Systems for image capture and Digital Archiving to enhance Training, Education and lifelong Learning (CRISATEL), orientado a la investigación y restauración de los objetos de museos;

- SCULPTEUR, una iniciativa de colaboración entre la Universidad de Southampton y la Escuela Nacional Superior de Telecomunicaciones de París;

- Multilingual Inventory of Cultural Heritage in Europe (MICHAEL), centrado en el inventario multilingüe del patrimonio digitalizado;

- Ministerial Network for Valorizing Activities in Digitisation (MINERVA), que formula recomendaciones y directivas acerca de la digitalización; y,

- el programa europeo «eTen», que se propone ofrecer posibilidades de investigación, consulta y un acceso único y multilingüe a numerosos portales nacionales de fondos culturales digitalizados.

V. Restricciones y limitaciones

V.1. Las situaciones desfavorables

Durante el siglo XX surgieron conflictos lingüísticos relacionados con las expresiones lingüísticas como por ejemplo el de Bélgica, entre los hablantes de neerlandés y de francés. Esos conflictos fueron resueltos mediante sucesivas reformas constitucionales por las que se otorgó la autonomía a cada una de esas comunidades. En enero de 1994 surgió en México un conflicto entre el Gobierno y los pueblos indígenas de la Selva Lancandona y Chiapas que culminó con la revisión de la Constitución, añadiéndosele un artículo por el que se establece el régimen de autonomía regional en aquellos estados de la federación de composición multiétnica (en 1999). En Brasil, la implantación histórica tuvo lugar sobre la base de fricciones interétnicas, y la expropiación de las poblaciones indígenas creó a menudo situaciones de violentas tensiones.

En Estonia, a fin de prevenir los conflictos, el Gobierno adoptó en 2000 un programa estatal sobre la integración en la sociedad estonia para el período de 2000-2007. En Burkina Faso y un poco de forma generalizada en toda la franja occidental de África, la práctica de las relaciones sociales caracterizadas por las bromas («parenté à plaisanterie») constituye un medio eficaz para prevenir los conflictos y controlar las tensiones.

No obstante, la amenaza más grave que se cierne sobre el patrimonio cultural la constituyen los conflictos armados. «La guerra en Croacia o el proceso de transición han influido en los museos en múltiples formas: daños materiales, destrucción y robo de los bienes, disminución del número de miembros del personal y fuerte descenso del número de visitantes…». Estas situaciones ya habían llevado a la UNESCO a adoptar una Convención sobre la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado (La Haya, 14 de mayo de 1954), a la que se suman las convenciones del Consejo de Europa sobre la protección del patrimonio arqueológico, arquitectónico…


V.2. Insuficiencia de medios técnicos y financieros

Los Estados deben garantizar los medios institucionales y financieros para proteger el patrimonio, pero también para el seguimiento de las disposiciones; se trata de vigilar la implementación de las medidas de conservación y protección adoptadas. En ese campo, Croacia ha creado un organismo denominado «Inspección de la Protección del Patrimonio Cultural», encargado de supervisar la aplicación de las disposiciones legales y la ejecución de las medidas de conservación y restauración de los bienes culturales.

Las deficiencias en las estrategias de protección del patrimonio cultural pueden atribuirse a la escasa apropiación de las nuevas tecnologías. La brecha digital excluye una gran parte de la población del acceso a la información cultural. Grecia reconoce sufrir «un retraso con relación a los otros Estados miembros de la Unión Europea en cuanto al desarrollo de una fuerte sociedad de la información». Ahora bien, la cooperación internacional a la que se hace referencia más arriba debería inscribirse en un entorno cultural homogéneo, que refleje el principio de la «igualdad de oportunidades» que se desea implantar dentro de las fronteras nacionales.

V.3. Deterioro del entorno internacional

El contexto de pobreza y el deseo de enriquecerse han llevado las preocupaciones comerciales más allá de los reflejos para proteger el patrimonio. En lo que a la difusión de las obras se refiere, por ejemplo, se observa una proliferación de radios comerciales que inhiben las iniciativas útiles en materia de información cultural y educación del público. De forma general, las industrias culturales no son consideradas como inversiones interesantes puesto que no están orientadas a la obtención de ganancias. Solamente algunos sectores, como el del cine y la música, escapan a esa indiferencia.

VI. Género y diversidad cultural

La cultura como instrumento para reducir las desigualdades o discriminaciones relacionadas con el género, la clase social, la raza, la profesión, etc., es también una cuestión de interés para los países miembros de la RIPC. La discriminación de género es percibida como un tratamiento desfavorable de los hombres y de las mujeres basado en su sexo. En todo el mundo se admite de forma generalizada que son principalmente las mujeres las que más afectadas se ven por la desigualdad de género. Este tratamiento diferenciado limita su acceso a los recursos y consagra el control del poder en manos de los hombres tanto en el propio hogar como en la comunidad y a nivel estatal.

Los ejemplos proporcionados por los países permiten estudiar la integración de la dimensión de género en las políticas culturales y en los materiales indispensables para proteger y promover la diversidad cultural, y construir un desarrollo sostenible que excluya cualquier forma de discriminación relacionada con el sexo de la persona. Poniendo de relieve algunas de las respuestas proporcionadas, es posible identificar prácticas pertinentes que pueden servir de modelo para llevar a cabo reformas futuras en los países de la RIPC. Tras recordar el contexto del nacimiento de una reflexión sobre la integración de la dimensión de género en las políticas y programas como categoría analítica, se pasará revista a la trayectoria histórica y plural de esta institucionalización en el mundo, y su desarrollo con relación a la evolución de las luchas feministas, reflexiones sobre el desarrollo, así como la renovación de los paradigmas y discursos sobre el género. En la tercera parte se analizarán los distintos enfoques, estrategias y acciones adoptados por los Estados (protección jurídica, investigación fundamental, educación, formación, publicación y comunicación) para combatir la discriminación contra las mujeres e institucionalizar la dimensión de género. Para concluir, se pondrán de relieve las perspectivas y recomendaciones de los Estados en materia de género.

VI.1. Contexto de la integración de la perspectiva de género en las políticas y prácticas culturales

Las reflexiones sobre el género se han visto influidas durante mucho tiempo por los movimientos feministas occidentales, preocupados por cuestiones filosóficas, teóricas y metodológicas propias de las realidades de sus sociedades. Fue sobre todo a partir de los años 80 cuando mujeres del Sur (África, América Latina y Centroamérica, Asia y el Caribe) empezaron a interesarse en el análisis de las relaciones sociales entre los sexos. Ese interés coincide con la aparición del concepto de «género», que permite llevar la reflexión fuera de supuestos biológicos y tener en cuenta la relación de lo masculino y lo femenino en la construcción social de las relaciones entre los sexos. Así, las intelectuales africanas, por ejemplo, iniciaron una reflexión teórica que se apuntaba a la descolonización de los enfoques excesivamente occidentales del género y su adaptación al contexto africano.

No obstante, era necesario ir más allá de la polémica feminista e instaurar medidas concretas en favor del sexo discriminado o menos representado. Éste es el contexto en el que se materializó el establecimiento de marcos institucionales de «integración de las mujeres en el desarrollo» mediante la creación de estructuras ministeriales: Ministerio de la Mujer, Secretaría de Estado para la Condición Femenina, Oficina de la Mujer, etc. Con la adopción de políticas y medidas destinadas a las mujeres, en el marco del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer (1975-1985), esas instituciones se vieron fortalecidas gracias a la ayuda internacional y complementadas sobre el terreno por las ONG para sacar a las mujeres de su estado de indigencia material, social y cultural.

En resumen, el objetivo perseguido era lograr un «desarrollo sostenible» que ofreciera a las mujeres una sociedad más justa, más equitativa, más solidaria y más democrática. El postulado implícito de los discursos al respecto era que la «integración de las mujeres en el desarrollo» se logra garantizando la equidad y la igualdad entre los sexos.

Éste es el contexto histórico, teórico y epistemológico en el que se planteó la cuestión de la institucionalización de la perspectiva de género y su integración en todas las políticas y programas de los Estados.

VI. 2. Las disposiciones jurídicas internacionales

El Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer (1975-1985) abrió el camino a la legitimación del enfoque sobre el género y facilitó la creación de leyes e instrumentos jurídicos a nivel internacional (como la Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer de 1979) y a nivel nacional.

No obstante, es la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, adoptada y abierta a la firma y ratificación, o adhesión, por la Asamblea General en su resolución 34/180 del 18 de diciembre de 1979, la que constituye el instrumento jurídico más importante para la protección de los intereses específicos del sexo femenino.

En Europa, más concretamente, el artículo 23 de la Carta de los derechos fundamentales de la Unión Europea estipula que «la igualdad entre hombres y mujeres será garantizada en todos los ámbitos, inclusive en materia de empleo, trabajo y retribución. El principio de igualdad no impide el mantenimiento o la adopción de medidas que ofrezcan ventajas concretas en favor del sexo menos representado».

Así pues, se recomienda a los Estados miembros del Consejo de Europa que adopten medidas preventivas contra el acoso sexual en el trabajo y sus consecuencias, puesto que contraviene los principios de dignidad e igualdad.

La actual estrategia comunitaria, definida por la Comisión en el año 2000, se basa al mismo tiempo en la integración de la dimensión de género en todas las políticas y acciones comunitarias y en la definición de acciones específicas en favor de las mujeres a fin de eliminar las desigualdades estructurales persistentes. La creación del Comité consultivo para la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en 1982 ofrece un marco institucional para verificar la promoción de la igualdad de oportunidades. A partir de 1996, se recomienda la adopción de un enfoque transversal del género en todas las acciones comunitarias, regionales y nacionales para todos los Estados que integran la Comunidad Europea.

Éste es el contexto en el que el 14 de abril de 2000 se adoptó la iniciativa EQUAL, cuyo objetivo es favorecer la colaboración entre los Estados miembros a fin de establecer nuevos medios con que luchar contra todas las formas de exclusión, discriminación y desigualdad en el mercado laboral.

En la región de las Américas, la Organización de los Estados Americanos fue una de las primeras organizaciones internacionales y regionales que elaboró mecanismos jurídicos para promover los derechos de las mujeres. La Convención sobre la Nacionalidad de la Mujer, suscrita en la Séptima Conferencia Internacional Americana, organizada en diciembre de 1933, es el primer tratado de la historia que se opuso a cualquier tipo de discriminación basada en el sexo en materia de nacionalidad, ni en la legislación ni en la práctica.La Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer o «Convención de Belém do Pará», que entró en vigor el 5 de marzo de 1995, se ha convertido en un instrumento de referencia para la lucha contra la violencia basada en el sexo. Se basa en la cooperación de los Estados miembros para elaborar los mecanismos, políticas, programas y planes necesarios para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer.

En lo que al continente africano se refiere, la Carta africana sobre derechos humanos y de los pueblos (1986), no menciona a las mujeres más que de forma secundaria. Si bien es cierto que el artículo 2 de la Carta Cultural de la Unión Africana, adoptada y ratificada en septiembre de 1990, incluye «el acceso de todos los ciudadanos a la educación y la cultura» como uno de sus principales objetivos, fue únicamente en respuesta a la presión ejercida por las feministas cuando se añadió a la carta un protocolo relativo a los derechos de las mujeres. Se han adoptado otras disposiciones jurídicas adecuadas para promover y garantizar los derechos económicos, sociales y culturales, a fin de poner en práctica la igualdad de derechos.

VI.3. Las disposiciones jurídicas nacionales

De manera general, todas las respuestas dadas por los países de la RIPC coinciden en la necesidad de contar con programas de promoción de la mujer encaminados a valorizar su condición social y fortalecer sus derechos a nivel económico, social, político y cultural.

En los países que respondieron sobre este aspecto, las políticas concretas para facilitar el acceso de las mujeres a la cultura parecen ser relativamente recientes.

Conviene recordar también uno de los logros más importantes del Año Internacional de la Mujer (1975) y del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer (1975-1985), a saber, la creación, a nivel de los gobiernos o de la administración de alto nivel, de mecanismos nacionales denominados Ministerio, Secretaría de Estado, Comisión de la Mujer o incluso Direcciones encargadas de la promoción de la mujer. La mayoría de los países los adoptaron como estrategia principal en la orientación de sus intervenciones en materia de cultura.

Existen, sin embargo, especificidades en la concepción de la igualdad de los sexos según el país.


Para Francia, en particular, la lucha contra todas las formas de discriminación contra la mujer sólo encuentra soluciones en la paridad entre los dos sexos. Por ello, ese país, convencido de que ese tipo de medios podrán «favorecer el acceso de todos a la cultura y la práctica artística…», ha elaborado «herramientas legislativas que favorecen la paridad entre el hombre y la mujer,… facilitando el acceso al derecho con la creación de la Alta Autoridad de Lucha contra la Discriminación y por la Igualdad». En Grecia, «la participación igual de las mujeres en la vida pública, profesional, social y cultural se reconoce como un objetivo político general desde los años 80». Las medidas de aplicabilidad de ese principio son competencia de «una Secretaría General para la Igualdad (de los sexos)… dependiente del Ministerio del Interior».

En un país de América Latina como Brasil, el código civil fue reformado en 2001 a fin de eliminar las leyes discriminatorias contra las mujeres y reconocerles los mismos derechos que los hombres. Por otra parte, la constitución prohíbe la desigualdad de remuneración basada en el sexo. Brasil cuenta con una Secretaria Especial para las Cuestiones de la Mujer, que trabaja en estrecha colaboración con la Secretaría para la Promoción de la Igualdad Racial, entidad creada tras constatar que las mujeres negras sufrían una mayor discriminación racial y sexual.

México, por su parte, cuenta con una ley federal para prevenir y eliminar la discriminación, aprobada por el Congreso el 11 de abril de 2003. En el ámbito de la cultura, la entidad encargada de establecer medidas de promoción de la mujer es el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBA)

En Asia, en la República Popular de China, los principios fundamentales de la legislación relativa a las mujeres consagran la igualdad de los derechos entre hombres y mujeres. La Constitución de China estipula claramente que «La mujer disfruta de los mismos derechos que el hombre en todos los ámbitos de la vida política, económica, social y familiar». En 1992, ese país promulgó e implementó la «Ley de la República Popular de China sobre la protección de los derechos e intereses de las mujeres». Esa protección consiste en adoptar disposiciones legislativas que penalicen cualquier tratamiento discriminatorio basado en el sexo y cualquier acto de violencia o persecución contra la mujer.

En África, los ejemplos de Senegal y Sudáfrica ilustran bien el carácter diferenciado del tratamiento de la cuestión de los derechos de la mujer. En Sudáfrica, la situación de las mujeres evolucionó rápidamente a partir de la adopción, en 1996, de la nueva constitución, que convertía al país en una democracia unida, no racial y no sexista. Tras la condición servil en que vivieron bajo las leyes del apartheid y la tradición patriarcal, las mujeres sudafricanas obtuvieron el estatuto de ciudadanas de pleno derecho al final del régimen racista. Ese cambio para las mujeres se tradujo en una política de promoción voluntarista del Gobierno, con la elaboración de una serie de leyes y mecanismos destinados a protegerlas jurídicamente.

Senegal ha ratificado la mayoría de las convenciones, resoluciones y recomendaciones destinadas a mejorar la condición de las mujeres. Las acciones del Gobierno de Senegal se inspiran por lo tanto en las estrategias definidas en las conferencias sobre la mujer celebradas en el marco del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer en México (1975), Copenhague (1980), Nairobi (1985) y Pekín (1995).

El gobierno manifiesta también una voluntad de aplicación efectiva de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, que ratificó en mayo de 2001. Por otra parte, el Estado ha revisado ciertas disposiciones de la Constitución, el Estatuto de la Función Pública y los distintos códigos en vigor: Código de la Familia, Código del Trabajo, Código de la Seguridad Social, Código de la Tierra, Código General de Impuestos, Código de la Nacionalidad y Código del Medio Ambiente, aplicando un enfoque de género. Así, algunos de los artículos clave de la constitución precisan «el hombre y la mujer», al mismo tiempo que tienen en cuenta la discriminación contra las mujeres. Se han adoptado medidas de protección contra los actos de violencia contra la mujer, sobre todo, la prohibición de las mutilaciones genitales femeninas, que están penalizadas desde febrero de 1999.

El artículo 7 de la nueva constitución estipula que «todas las personas tienen derecho a la vida, la libertad, la seguridad, el libre desarrollo de su personalidad y la integridad corporal, sobre todo la protección contra cualquier mutilación física». El artículo 8 reconoce los derechos civiles, políticos, sociales y culturales de las mujeres. Esos derechos son confirmados por el artículo 17, en el que «el Estado garantiza a las familias en general y en particular a las que viven en un entorno rural, sobre todo a las mujeres, el derecho al alivio de sus condiciones de vida y el acceso a la salud y el bienestar».

En materia de educación, que es ya un derecho reconocido, el nuevo artículo 22 precisa que «todos los niños y niñas, en todos los lugares del territorio nacional, tienen el derecho de acceder a la escuela». Por otra parte, el código civil de la familia contiene disposiciones favorables que garantizan la protección contra el matrimonio forzado o precoz, el divorcio arbitrario, la equidad para las viudas en materia de herencia, el abandono conyugal, la obligación del cónyuge de mantener a la familia, etc.

VI.4. Otras estrategias de integración de la perspectiva de género en las prácticas culturales

Las respuestas aportadas al informe sobre género y diversidad revelan, además de la protección jurídica, otras estrategias de integración de la perspectiva de género en las prácticas culturales:

  • legalidad de acceso a la cultura, la información, la sensibilización, la educación y la comunicación;
  • la accesibilidad a la vida cultural en igualdad de condiciones;
  • la alfabetización generalizada de las mujeres, sobre todo en los países del Sur, donde la tasa de analfabetismo de las mujeres es la más alta;
  • estrategias de promoción y difusión de las obras artísticas de las mujeres;
  • el financiamiento de proyectos culturales o de estudios de investigación sobre las cuestiones de género;
  • acciones en materia de información, defensa y sensibilización en favor de un cambio de las mentalidades y prácticas tradicionales discriminatorias contra las mujeres.

VII. Límites de las políticas de integración del género

Los programas y las políticas de promoción de la mujer siguen siendo insuficientes, incluso en los casos de reconocimiento formal de los derechos, sobre todo en el ámbito de la cultura. Salvo en México, las prácticas jurídicas de los países no parecen defender los derechos relativos a la cultura. De forma general, los objetivos de las políticas culturales no tienen en cuenta las necesidades específicas de las mujeres, lo que hace temer una falta de apoyo presupuestario.

- la evaluación y el seguimiento de la aplicación del principio de igualdad entre los sexos en los establecimientos culturales son insuficientes

Se observa en los países dificultades para evaluar si la integración de la dimensión de género en las políticas culturales ha dado lugar a modificaciones profundas en la posición de las mujeres en el mundo de las artes. En Suecia, incluso si «todos los establecimientos culturales nacionales deben redactar un informe anual de sus logros encaminados a garantizar una mayor igualdad entre los hombres y las mujeres, [las] comisiones de Estados intentan determinar en la actualidad de qué forma puede darse mayor visibilidad a las cuestiones basadas en el sexo en los museos y los establecimientos de danza, música y teatro… [así como] en la industria cinematográfica».

- la persistencia de las desigualdades entre los sexos

Un análisis de los contrastes entre la condición jurídica de las mujeres en los distintos países de la RIPC y su situación real pone de manifiesto la persistencia de desigualdades entre los hombres y las mujeres.

Así, para Suiza, no existe, desde el punto de vista teórico, una discriminación por razón de sexo en los estudios y en el ejercicio de las profesiones. Sin embargo, «en lo referente a la igualdad de tratamiento y las oportunidades de contratación, siguen existiendo diferencias en la vida real».

- la persistencia de las prácticas culturales tradicionales y los estereotipos sexistas

Incluso si ningún país ha hecho alusión en sus respuestas a las costumbres que contribuyen a la discriminación del sexo femenino, muchos ámbitos importantes para las mujeres como el matrimonio, el divorcio y la herencia siguen regidos por prácticas tradicionales.

- el limitado acceso de las mujeres a las instancias de poder y decisión

Las mujeres, que a menudo están excluidas de las instancias de poder o están subrepresentadas en las esferas de toma de decisiones (ejecutivo, legislativo, comunidades de base, organización sindical y patronal), carecen de los medios para hacer valer sus derechos.

- el escaso poder económico de las mujeres

El escaso poder económico de las mujeres limita su participación en determinadas actividades culturales.

- el desconocimiento de los derechos de la mujer

El desconocimiento, tanto por los hombres como por las mujeres, de las disposiciones relativas a los derechos de la mujer, la complejidad de los procedimientos jurídicos y la ausencia de un órgano de control y alerta sobre el respeto de los derechos fundamentales reconocidos de la mujer, son todos ellos factores que contribuyen a la marginalización de las mujeres en su acceso a los conocimientos y la cultura.

VIII. Diversidad cultural, cohesión social y desarrollo sostenible: algunas prácticas y áreas de cooperación

El estudio de las respuestas al cuestionario nos ha permitido, de forma general, y más concretamente con relación a la cuestión de género, poner de relieve algunas de las mejores prácticas en el seno de la RIPC en materia de promoción de la diversidad cultural.

Partiendo de nuestros análisis, queremos ahora, después de formular una serie de recomendaciones, delinear algunas áreas de cooperación entre los países miembros para contar con una estrategia armonizada de protección de la diversidad cultural a fin de mejorar la cohesión social para el desarrollo sostenible.


VIII.1 Recomendaciones para mejorar la situación de las mujeres y luchar contra la discriminación basada en el sexo

  • Incrementar el acceso de las mujeres a los eventos y establecimientos culturales;
  • Incrementar las capacidades de producción de las mujeres y luchar contra la precariedad de las actrices culturales;
  • Favorecer el acceso de las mujeres a las nuevas tecnologías y las profesiones artísticas generalmente reservadas a los hombres;
  • Favorecer el acceso de las mujeres a las instancias de decisión;
  • Ofrecer un foro de debate de las cuestiones de género relacionadas con la cultura;
  • Familiarizar a las mujeres con las disposiciones legislativas en su favor;
  • Ofrecer apoyo financiero a los estudios y trabajos de investigación sobre las cuestiones de género y la diversidad cultural.
  • Consolidar y diversificar las publicaciones sobre el género y su difusión por todo el mundo;
  • Crear en la RIPC una Célula de Evaluación y Coordinación de las Políticas de Género;
  • Promover una cooperación Norte/Sur que permita mejorar el enfoque de la integración de la perspectiva de género.

VIII.2. Recomendaciones para promover la diversidad cultural a fin de lograr la cohesión social y el desarrollo sostenible

- Salvaguardar el patrimonio cultural material e inmaterial

El patrimonio arqueológico y arquitectónico, el patrimonio cultural mobiliario y el patrimonio cultural inmaterial, así como los lugares importantes para la memoria colectiva, deben seguir contando con disposiciones jurídicas y administrativas que los protejan. La salvaguardia de los elementos del patrimonio cultural material e inmaterial merecería mecanismos pertinentes de cooperación entre los países miembros de la Red Internacional de Políticas Culturales (RIPC). Por ejemplo, los países del África occidental deberían poder compartir las ventajas de las relaciones sociales caracterizadas por las bromas («parenté à plaisanterie»).

Se trata de un tipo relacional de orden mítico que obliga a los así «emparentados» a ayudarse mutuamente y, sobre todo, a no enfadarse. En caso de tensión, descubrir la existencia de este tipo de relación disipa inmediatamente cualquier malentendido. Las correspondencias que exigen que se respeten las relaciones sociales caracterizadas por las bromas entran dentro del ámbito del patrimonio cultural inmaterial y se encuentran a varios niveles.


- Promover las artes y los artistas

Crear redes que pongan en sinergia las acciones de organizadores, ONG, grupos de artistas y especialistas en la materia para promover la cooperación intercultural de las artes y la cultura. En ese sentido, Noruega podría compartir los conocimientos especializados de su red DSV, sobre todo con los países del Sur.

- Garantizar una mayor cooperación entre los medios de comunicación

Tal como subraya Bélgica, «son los radiodifusores de servicio público quienes deberán desempeñar un papel en la educación sobre la cultura». Por consiguiente, consideramos que sería útil crear en la RIPC mecanismos de cooperación y proyectos comunes siguiendo el ejemplo de la cadena de televisión franco-alemana ARTE, con vocación cultural.

- Cooperar en el desarrollo de las industrias y empresas culturales

En lo que a las industrias culturales se refiere, Francia constituye un ejemplo de apertura a los otros países con su Festival de Cannes y su apoyo a la producción (anticipo sobre los futuros ingresos de taquilla, Fondo Sur y ayuda a las películas en lengua extranjera).

IX. Conclusión

De manera general, nos parece importante para la RIPC reforzar la visibilidad de las estrategias de coordinación de las políticas culturales, tras los esfuerzos previos de armonización. A ese respecto, los ministros podrían incluir entre sus temas de discusión las cuestiones siguientes:

  • ¿Cómo explotar al máximo las posibilidades que ofrece la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de Expresiones Culturales...

– ...para las políticas de fortalecimiento de la cohesión social, tanto a nivel nacional como en el marco de la cooperación nacional?

– ...para la cooperación en el seno de la RIPC, a efectos de la explotación del potencial económico del patrimonio cultural, como factor de desarrollo sostenible?

  • ¿Cómo asegurar una mejor organización y responsabilización de la sociedad civil, así como el funcionamiento eficaz en red de sus estructuras a nivel nacional e internacional?
  • ¿Qué vías convendría explorar para mejorar...

– ...el desarrollo de la cooperación institucional?

– ...el fortalecimiento de la cooperación descentralizada?

  • ¿Conviene crear un observatorio de la RIPC sobre la armonización y coordinación de las políticas culturales?

X. Coordinación y preparado del estudio

El estudio de Senegal sobre «Diversidad cultural, cohesión social y desarrollo sostenible» fue preparado por un equipo de investigadores y expertos, creado por el Ministerio de Cultura y Patrimonio Histórico Clasificado.

Sr. Moustapha Tambadou, titular de una Maestría en Letras Modernas de la Universidad de Dakar y un Doctorado en Letras de la Universidad de Franche-Comté- Besançon (Francia). Ex Director (1983-2001) de la Redacción de la revista Ethiopiques, es autor de numerosos estudios literarios y sobre cuestiones culturales publicados en revistas científicas. Ha coordinado la organización de coloquios y foros internacionales, así como la publicación de obras colectivas. Experto en políticas y estrategias culturales, y en el desarrollo de la industria creativa, el Sr. Moustapha Tambadou es actualmente Consejero Técnico del Ministerio de Cultura y Patrimonio Histórico Clasificado.

Profesor Hamady Bocoum, Doctor en Prehistoria y Arqueología, e investigador del Instituto Fundamental de África Negra Cheikh Anta Diop (IFAN-CAD). Es autor de publicaciones científicas reconocidas en materia de protección y valorización del patrimonio cultural tangible e intangible de África. El Sr. Bocoum es Director de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura y Patrimonio Histórico Clasificado.

Otros miembros del equipo:

Sra. Ndeye Sokhna Guèye, arqueóloga, ethnoarqueóloga y especialista en cremología. Es titular de una Maestría en Prehistoria de la Universidad de Dakar (Senegal) y un Doctorado en Letras de la Universidad de París X Nanterre. Es autora de numerosos estudios y artículos, en particular sobre cerámica artesanía en su relación con la globalización y la cuestión del género y el patrimonio cultural africano en museos. Actualmente, la Dra. Ndèye Sokhna Guèye es Coordinadora del Programa SEPHIS (Programa de Intercambios Sud-Sud para el Desarrollo de la Investigación en Historia) en el CODESRIA (Consejo para el Desarrollo de la Investigación en Ciencias Sociales en África).

Sr. Alioune BADIANE, artista y docente de profesión, y crítico de arte. Actualmente es Director de Artes. Desde 1981, ha cumplido varias funciones en el Ministerio de Cultura. En forma sucesiva o simultánea, esas funciones han relacionado su nombre con numerosos estudios, reflexiones, investigaciones y actividades de política cultural.

Profesor Yousssouph Mbargane GUISSE, investigador del Instituto Fundamental de África Negra Cheikh Anta Diop de la Universidad de Dakar, donde es Jefe del Departamento de Ciencias Humanas. Socioantropólogo, se interesa en los aspectos socioculturales del desarrollo de las sociedades africanas. Ha publicado numerosas obras y artículos científicos sobre los problemas actuales, los cambios sociales y culturales que afectan a la juventud, la familia y los trabajadores. Se ha desempeñado como experto en la evaluación de políticas culturales de la población a nivel de Senegal y de la subregión.

Sr.Aliou LY, profesor de letras y ex diputado de la Asamblea Nacional de Senegal. Actualmente, el Sr. Ly es Jefe de la División Cultural en la Secretaría General de la Comisión Nacional de Senegal para la UNESCO.

Profesor Oumar NDAO, Asistente del Departamento de Letras Modernas de la Universidad Cheikh Anta DIOP de Dakar. Se especializa en literatura comparada, literatura africana, literaturas magrebíes y análisis del discurso. Autor dramaturgo, ha escrito y puesto en escena Hôtel de la Paix (1992), Grand-DakarUsine (1995), Feu rouge (1998) y creado escenarios para el «Espectáculo de Sonidos y Luces» del Ministerio de Cultura y Patrimonio Histórico Clasificado. Ex Secretario General del Sindicato Nacional de Actores Culturales (SYNAC), el Sr. NDAO es Director Artístico del Grupo «Faro théâtre».

El equipo en pleno agradece muy efusivamente a la Sra. Katerina Stenou, Directora, División de las Politicas Culturales y del Diálogo Intercultural, UNESCO, y las Sra. Julie Boyer y Giuliana Natale, Oficina de Enlace de la RIPC, por su valiosa colaboración.

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