Prefacio
Dr. David Streiff
Director de la Oficina Federal de la Cultura
En su calidad de miembro de la Red Internacional de Políticas
Culturales (RIPC) desde sus inicios en 1998, Suiza decidió
rápidamente participar plenamente en las actividades de dicho
foro, reconociendo en su dimensión informal y en la calidad
de su representación la oportunidad de un intercambio pleno
y constructivo. Expresamos esa voluntad proponiendo nuestra candidatura
para asumir en 2001 la presidencia de la RIPC, después de
Grecia. Bajo la dirección de la Sra. Ruth Dreifuss, Consejera
Federal y Jefa del Departamento Federal del Interior, tuvimos el
honor y el placer de recibir a las delegaciones ministeriales y
observadores de 24 países miembros, al igual que a representantes
de tres organismos internacionales en ocasión de la IV Reunión
Anual de Ministros de la RIPC que se celebró en Lucerna del
24 al 26 de septiembre de 2001.
La Oficina Federal de la Cultura bajo mi dirección se abocó
plenamente a la preparación de dicha reunión, ante
todo a nivel de su contenido. De esa manera, contribuimos a todo
lo largo de 2001 a los diferentes grupos de trabajo que partieron
con un mandato renovado de Santorin, lugar donde se celebró
la III Reunión de la RIPC en 2000. Asimismo, nos dedicamos,
atendiendo a la responsabilidad que impone la presidencia de la
RIPC, a elaborar una temática específica, a saber
sobre la “gestión de la diversidad cultural”,
que fue objeto de deliberaciones fructíferas, primero cuando
se celebró la reunión del “Grupo de Trabajo
sobre Diversidad Cultural y Globalización” que organizamos
en Leysin en mayo y luego en Lucerna a nivel ministerial, y cuyos
puntos más destacados se
exponen en la parte central de este informe.
La organización de esta cuarta reunión también
representó una parte importante de nuestras actividades.
La riqueza del patrimonio, la situación y facilidades que
ofrece la ciudad de Lucerna resultaron ideales para el éxito
de nuestro encuentro, sin mencionar el sólido y generoso
apoyo de las autoridades locales y cantonales a las cuales expreso
mi agradecimiento, al igual que a las personas que nos dieron acogida
en Basilea, importante hito del arte e historia de Suiza, en el
marco de nuestra excursión. De igual manera, conviene mencionar
el efecto sinérgico que produjo la realización del
Foro Europeo de Lucerna, en el cual participaron durante dos días
algunos de los principales actores suizos, europeos e internacionales
del ámbito de los medios de comunicación para tratar
la problemática de las cuotas, especialmente en materia de
diversidad cultural. El evento, que se centró principalmente
en la economía, permitió al ámbito de la cultura,
y especialmente a la RIPC, presentar sus observaciones e inquietudes
ante un amplio foro de profesionales y encargados de la toma de
decisiones. Quisiera agradecer a la Sra. Sheila Copps, Ministra
del Patrimonio Cultural de Canadá y a la Sra. Brigitte Mabandla,
Viceministra de la Cultura de Sudáfrica, por su presencia
aquí en Lucerna en compañía de la Sra. Ruth
Dreifuss. Es asimismo gracias a la simultaneidad de las dos asambleas
que los ministros de la RIPC presentes tuvieron la oportunidad de
departir con el Sr. Moritz Leuenberger, Consejero Federal y Presidente
de la Confederación Helvética en 2001, en el marco
de una recepción.
La descripción de Lucerna, que por algunos días se
convirtió en una verdadera capital cultural, no estaría
completa sin evocar un segundo vínculo, pronto permanente,
que se forjó con la sociedad civil a través de la
celebración de la asamblea anual de la Red Internacional
para la Diversidad Cultural (RIDC), un agrupamiento de organismos
no gubernamentales, que contribuimos a organizar.
De esa manera, la RIPC y la RIDC tuvieron oportunidad de encontrarse
por segunda vez. Convencida de la pertinencia de ese intercambio,
Suiza dejó suficiente tiempo en el programa de trabajo para
dar curso a ese intercambio directo de puntos de vista, que seguramente
será provechoso para ambos foros.
En cuanto a la reunión en sí misma, creo que en los
anales de la RIPC quedará como la reunión que engendró
la decisión de iniciar una vía concreta de elaboración
de un instrumento internacional sobre la diversidad cultural. Cuando
reciban el presente informe, es decir durante la celebración
de la V Reunión Anual de Ministros de la Cultura de la RIPC
en la ciudad de El Cabo, será notable constatar que este
“proceso de Lucerna”, como me gustaría llamarlo,
tuvo un auge inesperado que sobrepasó todas las expectativas
y me felicito por la contribución que Suiza pudo hacer en
2002, ante todo dirigiendo un equipo especial de investigación
sobre la gobernanza de un instrumento semejante.
Quisiera concluir destacando la transferencia de la presidencia
de la RIPC, que pasa de Suiza a Sudáfrica, país anfitrión
de la reunión ministerial en 2002. A pesar de que la representación
geográfica en el seno de nuestra Red no es óptima,
el lugar que ocupan los países en desarrollo es significativo
y refleja el valor de la RIPC, foro especial sin par del sector
cultural, al igual que su método de trabajo y su composición,
entre otros. La voz de todos cuenta; estoy convencido de que el
compromiso que hoy asume Sudáfrica y que mañana será
asumido por Croacia y Túnez reforzarán ese sentimiento.
Mis últimas palabras de agradecimiento son para todo el
equipo de la Oficina de Enlace de la RIPC, por su paciencia y amabilidad,
al igual que por su apoyo inestimable hasta el último renglón
del presente informe.
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