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Página principal: Reuniones Anuales: 2001: Documento para Examen
Reuniones Anuales

Documento para Examen Ministerial Alcance y Cuardo de un Intrumento Internacional sobre la Diversidad Cultural

Grupo de Trabajo sobre Diversidad Cultural y Globalización

Preparado para el Grupo de Trabajo por: Antonio Rudder (Barbados), Vladimir Skok, Presidente, y Christina Green (Canadá), Paule Iappini, y Sophie Valais (Francia), Regiena Ineke Bink-Leijh (Países-Bajos), Steven Sack (Sudáfrica) y Nicolas Mathieu (Suiza), en colaboración con la Oficina de Enlace de la RIPC, en el verano del 2001.

Introducción:

Objetivo

El presente documento constituye una síntesis de las deliberaciones de los miembros del Grupo de Trabajo y muestra los progresos considerables realizados en lo que hace a la preparación de un instrumento internacional sobre la diversidad cultural. El documento apunta a clarificar, para los Ministros reunidos en Lucerna, el alcance y el marco de tal instrumento, y a solicitar un tercer año de mandato para poder elaborar los elementos constitutivos.

El documento refleja los intercambios de ideas entre los miembros del Grupo de Trabajo en ocasión de las reuniones celebradas en París, en diciembre del 2000, y en Leysin, Suiza, en mayo del 2001, así como la participación del Grupo en la Sesión de Trabajo Suiza sobre Gestión de la Diversidad Cultural y los resultados preliminares del proyecto piloto de ERICarts sobre los marcos nacionales de las políticas culturales. Retoma también extractos de dos documentos claves del Grupo de Trabajo titulados Elaboración de un Instrumento Internacional sobre la Diversidad Cultural. Una síntesis de la Presidencia, y Preguntas y Respuestas, preparado por Ivan Bernier, un consejero especialista del Grupo de Trabajo.

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Contexto

En 1999, en Oaxaca, México, los ministros de cultura debatieron la posibilidad de trabajar, a escala mundial, en la elaboración de políticas culturales que convendrían a todos los países, y a la creación de instrumentos que les permitirían poner en ejecución políticas culturales susceptibles de favorecer, de proteger y de promover la diversidad . El Grupo de Trabajo sobre Diversidad Cultural y Globalización fue organizado con vistas a explorar esas ideas.

En septiembre del año siguiente, en Santorini, Grecia, los ministros privilegiaron la noción de un instrumento internacional sobre diversidad cultural, a fin de promover la diversidad de expresiones y de identidades culturales, y han aceptado…..una primera serie de principios en materia de diversidad cultural. «Los ministros encomendaron al
Grupo de Trabajo que continuara sus tareas para precisar mejor el marco y el alcance de un instrumento de la diversidad cultural, de manera de poder presentarles una propuesta en ese sentido en ocasión de su reunión anual del 2001 .»

El carácter informal de la Red Internacional de Políticas Culturales (RIPC) la ha hecho un «grupo reflexión» ideal para elaborar políticas culturales a escala internacional. Los intercambios de ideas que tuvieron lugar en el curso del presente año en el seno de la Red han permitido precisar ciertas constataciones que sirven como puntos de referencia al Grupo de Trabajo:

  1. Es necesario desarrollar y reforzar las políticas culturales, tanto a escala nacional como internacional.
  2. La diversidad cultural es un objetivo estratégico importante.
  3. Los gobiernos tienen un papel legítimo que jugar en la preservación y la promoción de la diversidad cultural.
  4. El nuevo ambiente mundializado podría poner en tela de juicio la capacidad de los diferentes países de alcanzar sus objetivos estratégicos mediante el uso de los instrumentos tradicionales de política cultural.

El Grupo de Trabajo es de la opinión que un instrumento internacional sobre la diversidad cultural debería poner el acento en la promoción y la preservación de la diversidad cultural, a fin de enfrentar los desafíos que presenta la globalización, especialmente la liberalización de los intercambios comerciales y los rápidos progresos tecnológicos. Ese instrumento debería eleborarse teniendo en mente que la diversidad cultural implica, por una parte, la preservación y la promoción de las culturas existentes y, por otra, la apertura más amplia posible a las otras culturas. El presente documento ofrece un análisis de la cuestión y recomendaciones.

Primera Parte: Contexto de un Instrumento Internacional sobre la Diversidad Cultural

Para que un amplio número de países convengan en comenzar negociaciones acerca de un instrumento internacional sobre diversidad cultural, este instrumento debe apuntar hacia una necesidad claramente identificada, llenar un vacío legal, perseguir objetivos claros, y proporcionar soluciones apropiadas y alcanzables por intermedio de una serie de normas. El objeto de este documento es sugerir algunas respuestas a estas cuestiones, respuestas que no pretenden ser definitivas, sino más bien la ocasión de estimular el debate sobre los temas en cuestión.

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El impacto de la globalización sobre la diversidad cultural

La globalización, a través de la circulación transnacional de personas y de ideas, del desarrollo tecnológico, la presencia de sociedades multinacionales y la integración de la economía mundial, modifican rápidamente la realidad a escala mundial. Esas tendencias actuales ofrecen nuevas e importantes posibilidades de desarrollo, así como la posibilidad de compartir diversas identidades y tradiciones culturales, tanto al interior como al exterior de las fronteras nacionales. Sin embargo, la globalización es a menudo desigual, además de ser amenazante por las tradiciones culturales y lingüísticas locales o poco difundidas . En la era de la globalización, la economía reina y se hace necesario crear un equilibrio entre las cuestiones económicas, culturales y sociales.

El desequilibrio se hace particularmente evidente cuando observamos las diferencias entre los países en vías de desarrollo y los países desarrollados. Varios países en vías de desarrollo comienzan apenas a abordar el desafío de poner en pie una infraestructura cultural y mediática, cuando la infraestructura tecnológica de base no está aún instalada o es insuficiente. Es preciso establecer lazos entre la cultura y el desarrollo durable si se quiere poner de relieve el carácter esencial de la realización individual en el plano social y cultural para asegurar el desarrollo humano, y así, la seguridad y la autonomía de las personas. Los países desarrollados se preocupan sobre todo de remodelar la infraestructura estratégica o regulatoria actual para adaptarla a una evolución demográfica radical y a la globalización, así como satisfacer la necesidad de ampliar sus políticas y de multiplicar las asociaciones entre los sectores público y privado.

A escala internacional, el desafío consiste en encontrar los medios de promover la diversidad cultural, de manera de poder responder a las necesidades de todas las regiones, sean ellas desarrolladas o en vías de desarrollo, y a reflejar la realidad. «Hay que llegar a precisar una visión e instrumentos nacionales en materia de política cultural, que puedan sostener los esfuerzos desplegados localmente (infranacionales) protegiendo y sirviendo, al mismo tiempo, los intereses culturales internacionales y nacionales .» Los instrumentos debieran ser el reflejo de un enfoque integrado de todas las dimensiones de la diversidad cultural, incluyendo las cuestiones claves relativas a la sociedad, a los seres humanos y a la economía.

En ese contexto, «la predominancia de imperativos económicos sobre los valores sociales y políticos, sostenida por el desarrollo prodigioso de las autorrutas de información, pone a prueba las identidades nacionales, empujándolas a veces a una retirada e incluso a la afirmación agresiva de antimodelos» .

Imperativos para la acción

La globalización presenta también nuevos desafíos a la capacidad de los gobiernos, de la sociedad civil y del sector privado de sostener la diversidad. Por ejemplo, la evolución tecnológica, la concentración de industrias, el aumento de la interdependencia económica y el mayor alcance de las obligaciones en materia de comercio y de inversiones suscitan nuevos desafíos en el plano de la reglamentación y crean un clima de incertidumbre en lo que hace a las posibilidades de los Estados de mantener sus políticas culturales. Las negociaciones comerciales podrían tener una incidencia sobre las políticas culturales en sectores tan diversos como los servicios, la propiedad intelectual, los subsidios, las inversiones, la política en materia de concurrencia y el comercio electrónico. Además, mientras que el sistema comercial mundial prevé un mecanismo de solución de conflictos, no existe ningún mecanismo de esa naturaleza en los instrumentos culturales existentes. Las autoridades deben disponer de una cierta capacidad de prever y de elaborar políticas eficaces en apoyo de la diversidad cultural y de los creadores, productores y distribuidores de bienes y servicios culturales y audiovisuales. Un nuevo enfoque permitiría mejorar la gestión de los riesgos que enfrentan nuestras políticas culturales.

Uno de los desafíos para los gobiernos consiste en evaluar el efecto de las tendencias mundiales sobre su capacidad de asegurar un espacio público en el que los ciudadanos puedan disfrutar de una diversidad de opciones y de opiniones, de manera de reflejar una variedad de expresiones culturales. En este sentido, la globalización puede generar ciertas preocupaciones en cuanto a la producción nacional de bienes y servicios culturales, especialmente:

  1. La presencia creciente de productos culturales extranjeros en ciertas comunidades puede eclipsar la producción cultural doméstica, privando así a las comunidades en cuestión de un discurso simbólico esencial para su propio desarrollo y dificultando la promoción de la diversidad cultural.
  2. La concentración de la producción y de la comercialización de productos culturales en el seno de grandes sociedades industriales podría generar la uniformización de la expresión cultural bajo la influencia de imperativos esencialmente comerciales.
  3. Las nuevas tecnologías de la información (Internet, etc.) podrían crear un desequilibrio en el espacio cultural internacional

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En vista de esas tendencias mundiales, se hace necesario asegurar, a escala internacional, el derecho fundamental a la expresión cultural, y favorecer una expresión cultural diversificada en el nuevo ambiente mundial. Las políticas culturales tradicionales deben adaptarse al ambiente mundial, integrando los instrumentos nacionales e internacionales de política cultural.

Los años recientes han dado lugar a tentativas de relevar esos desafíos desde una perspectiva cultural, tal como lo muestra el número impresionante de instrumentos multilaterales, bilaterales y regionales relacionados con la cultura . Sin embargo, la mayoría de esos instrumentos ignoran, a menudo, el problema de la preservación de la diversidad cultural en el nuevo ambiente mundializado. Se han precisado cinco sectores en los que una intervención serviría a llenar los vacíos existentes.

  1. La ausencia de una visión global de las repercuciones de la globalización sobre la diversidad cultural.
    • La mayoría de los instrumentos existentes tratan el problema de la promoción de la diversidad cultural de manera fragmentaria, a partir de puntos de vista diferentes. Lo que falta es un instrumento que establecería un conjunto de principios comunes y que velaría a que se tomaran medidas apropiadas para preservar todas las facetas de la diversidad cultural. Hay que señalar que la UNESCO a comenzado a interesarse en una perspectiva más global de la diversidad cultural, con su propuesta de Declaración sobre la Diversidad Cultural.
  2. La consideración inadecuada de necesidades en el ámbito local .
    • La diversidad cultural se manifiesta no solamente en la esfera internacional y nacional, sino también en el ámbito local. Es importante, entonces, tener más en cuenta los problemas nacionales y locales crecientes.
  3. La consideración inadecuada del desequilibrio de los intercambios culturales a escala internacional .
    • La multiplicación de las nuevas tecnologías de la información, de las comunicaciones y de las redes comporta una interacción creciente con culturas que poseen un alcance mundial, lo que puede amenazar la existencia de tradiciones culturales y lingüísticas locales y regionales. Los países en vías de desarrollo son particularmente vulnerables frente a ese tipo de desequilibrio, en la medida en que deben deben hacer un esfuerzo mayor para dotarse, con recursos insuficientes, de infraestructuras culturales y mediáticas que contrapesen las fuerzas del mercado. Los países desarrollados, por su parte, deben relevar el desafío de encontrar una manera de favorecer la apertura, reconociendo la importancia de la producción y del respeto de un contenido cultural diversificado. El desequilibrio, en ese aspecto, está claramente presente en el sector del audiovisual, tanto en los países desarrollados como en los países en vías de desarrollo.
  4. La necesidad de considerar lo que está en juego en el ámbito del comercio cultural.
    • Los instrumentos que tratan de las relaciones entre cultura y comercio reafirman, a nivel internacional, la necesidad de no considerar los bienes y servicios culturales, incluyendo los productos audiovisuales, como productos similares a los otros. Se trata ahora de poner ese principio en ejecución, de manera de preservar y promover los objetivos de la diversidad cultural en un contexto de globalización y de liberalización de los intercambios y de la economía. Todo nuevo enfoque del dilema del comercio cultural debe ser concebido y orientado según la perspectiva de la política cultural, y debería permitir que los gobiernos alcanzaran los objetivos de sus propias políticas culturales.
  5. El carácter declaratorio de la mayoría de los documentos exisistentes.
    • Los instrumentos son, por regla general, ejecutorios o no. No existe, en la actualidad, ningún instrumento ejecutorio que refleje el compromiso positivo de los Estados signatarios de obrar en favor de la diversidad cultural.

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Segunda Parte: Alcance de un Instrumento Internacional

Para llenar esos vacíos, es necesario que una masa crítica de países decidan trabajar juntos en la elaboración de un instrumento internacional sobre la diversidad cultural. Tal instrumento debería responder a una necesidad claramente identificada, así como apuntar a objetivos definidos y hacer posible un consenso apropiado en
cuanto a las soluciones posibles. Si se quiere estructurar un instrumento que tenga en cuenta el desarrollo social y económico en un ambiente mundial, varios elementos se imponen, a saber, principios, objetivos y cuestiones de forma y de fondo. Uno de los elementos más importantes de la iniciativa sería acordar más importancia aún a los objetivos de la diversidad y de la política culturales en cada país, sobre todo porque las políticas culturales constituyen lo que define todo instrumento.

La primera etapa de la elaboración de un instrumento internacional sobre la diversidad cultural apunta a adquirir una comprensión o una perspectiva común de las cuestiones que tocan la diversidad cultural. La perspectiva que se detalla más abajo reagrupa ciertos principios y objetivos fundamentales y pone las bases de un consenso que refleja una visión común de las oportunidades, preocupaciones y cuestiones en juego ligadas a la diversidad cultural. Ella refleja, igualmente, un amplio consenso sobre los problemas principales de la diversidad cultural en relación con el desarrollo económico y social.

Los objetivos de un instrumento internacionel serían:

  1. Garantizar la preservación y la promoción de la diversidad cultural frente a los desafíos de la globalización. Cada país debiera ser capaz de responder a sus propios desafíos, a fin de asegurar su lugar en el seno de la diversidad mundial y encontrar soluciones eficaces para sus propias preocupaciones en cuanto a la diversidad cultural, basándose en un consenso mundial sobre la importancia superior de la diversidad cultural para asegurar la prosperidad social y económica de las colectividades. La apuesta para los países en vías de desarrollo es concebir una infraestructura cultural. En razón de la falta de apoyo, esos países pierden formas de expresión y tesoros culturales que no encuentran su lugar en el mercado. Hay que elaborar un enfoque que apunte a una economía mixta para concebir e integrar instituciones públicas y privadas.
  2. Reforzar la función legítima del gobierno de sostener, promover y preservar la diversidad cultural a título de objetivo primordial de interés público. Esa sería una manera de velar a que los países y las colectividades conserven la capacidad de realizar sus objetivos de política cultural, y que las naciones estén en condiciones de crear y de utilizar las herramientas susceptibles de favorecer la creación, la producción, la difusión y la preservación de contenidos culturales por el hecho mismo de su circulación, manteniéndose al mismo tiempo abierto a todo lo que el mundo tenga para ofrecer.
  3. Articular la relación estrecha e importante que existe entre la diversidad cultural y el desarrollo social y económico internacional. Un instrumento debiera reconocer la diversidad cultural como un objetivo de interés público que requiere una debida consideración en la elaboración de las políticas públicas que le atañen, de manera similar a lo que ocurre en los sectores del medioambiente y del desarrollo durable. Una sana economía es propicia al crecimiento cultural y las fuerzas del mercado no pueden garantizar, por sí solas, la salvaguardia y la promoción de la diversidad cultural.

Principios fundamentales

El instrumento debería estar asentado sobre principios generales fundamentales que podrían diseñar una perspectiva comun en lo que hace a la importancia de la diversidad cultural. Esos principios deben reflejar valores comunes emergentes de preocupaciones y de desafíos particulares. Esos principios deben desprenderse de un esfuerzo de profundización de temas o de cuestiones centrales de la diversidad cultural que se inscriban en una perspectiva comun. He aquí algunos principios que los intercambios de ideas en el seno del Grupo de Trabajo han permitido precisar y que podrían contribuir a la elección de áreas prioritarias en términos de contenido:

  • Cuando los derechos humanos y los derechos democráticos están asegurados, la diversidad cultural es una fuerza positiva en el seno de la sociedad que mejora la cohesión social, la seguridad humana y la democracia, y que favorece, además, la comprensión, el respeto mutuo y la aceptación de las diferencias al interior de los grupos.
  • El reconocimiento y la puesta en vigencia de todos los derechos humanos, en particular los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos establecidos, forman parte integrante del tratamiento de los problemas relativos a la diversidad cultural en un contexto mundial.
  • Se reconoce que los gobiernos tienen un papel que jugar para preservar y promover las identidades culturales comunes e individuales de su pueblo .
  • La libertad de expresión y la libre circulación de la información y de las ideas constituyen una componente de la diversidad cultural.
  • Todos los pueblos deben tener acceso a su propia cultura.
  • Es necesario favorecer la colaboración internacional y la asociación entre todos los intervinientes (en el seno de los gobiernos, de las organizaciones internacionales, del sector privado y de la sociedad civil), así como un diálogo social, a fin de facilitar la preservación y la promoción de la diversidad cultural en el seno de los países y entre ellos .
  • Los países debieran esforzarse a permanecer abiertos a lo que el mundo tenga de mejor para ofrecerles mientras favorecen una rica expresión cultural al interior de sus fronteras 0.

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Cuestiones particulares a resolver

La profundización y el ensanche de una comprensión colectiva de la diversidad cultural debería provocar la emergencia de ciertos parámetros o cuestiones relativas a un instrumento internacional. Ellos deberían permitir responder a los desafíos que plantea la globalización en lo que hace a la promoción y a la preservación de la diversidad cultural, y contribuir a llenar los vacíos presentes en los acuerdos internacionales existentes. Como base de intervención, habría que reconocer y sostener las áreas siguientes:

  • Patrimonio natural y cultural: Cada colectividad se encuentra ligada a su pasado gracias a la preservación y a la promoción de su patrimonio cultural, componente crucial de su identidad y del conocimiento de sí misma. Los gobiernos, la sociedad y las colectividades deben facilitar el acceso al patrimonio natural y cultural, lo que asegurará su protección y permitirá promover su importancia como expresión de nuestra diversidad y de nuestra humanidad común como fuente de conocimiento y como factor de desarrollo económico y de cohesión social. La repatriación es una cuestión clave en lo que hace al patrimonio natural y cultural.
  • Artes y creatividad: Para hacer conocer mejor las artes y para acrecentar y sostener el compromiso y la participación de todos en la actividad artística, los gobiernos deben elaborar e integrar estrategias de educación y de aprendizaje que apunten a inscribir las artes como valor esencial y como derecho de todos los ciudadanos y ciudadanas, en apoyo de la identidad, de la salud, de la seguridad y de la realización personal.
  • Bienes y servicios culturales: Los bienes y los servicios culturales constituyen los medios por los cuales los creadores comparten su propia visión del mundo con la colectividad (ciudad, región, país o el mundo). En ese sentido, hay que reconocer, plenamente, que su papel en las sociedades sobrepasa con amplitud el de simples comodidades 1. En cuanto a la creación, la producción y la distribución de bienes y de servicios culturales, los gobiernos debieran disponer de flexibilidad suficiente para suscitar, favorecer y sostener un medio propicio a la creatividad y a la expresión cultural mediante la puesta en vigencia de políticas y de reglamentaciones culturales adecuadas, garantizando, al mismo tiempo, una variedad de opciones a los consumidores y una diversidad de voces y de opiniones en el seno de la sociedad.
  • Propiedad intectual: Los autores y detentores de derechos están autorizados a proteger sus intereses morales y materiales en lo que hace a la creación. Hay que reconocer todavía más la propiedad intelectual, y preservar y respetar los compromisos internacionales existentes 2.
  • Tecnologías de la información y de las comunicaciones: La sociedad de información mundial debe evolucionar en un sentido tal que todos los pueblos del mundo puedan obtener beneficios de las posibilidades económicas y sociales ofrecidas por las fuerzas habilitantes del mercado.
  • Desarrollo: Para muchos países en vías de desarrollo, el ambiente mundial se traduce en incertidumbre y vulnerabilidad. Responder a sus preocupaciones y satisfacer sus necesidades particulares adquiere una gran importancia si se quiere asegurar la prosperidad social y económica de todas las naciones. Se pueden considerar diversos tipos de intervención, desde la acción positiva en favor de los productos culturales originarios de los países en vías de desarrollo, hasta el establecimiento de mecanismos proveedores de ayuda técnica y financiera, pasando por la facilitación de la circulación internacional de artistas y creadores.

Además de tratar las cuestiones de esta naturaleza, un instrumento internacional debería proporcionar una visión de conjunto de las medidas y de los compromisos internacionales necesarios para la actualización de esos principios generales o fundamentales en el contexto de la globalización.

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Tercera Parte: Un cuadro para el instrumento

Todo nuevo instrumento internacional debería comenzar por un preámbulo que describa el contexto y establezca los objetivos. El preámbulo situaría el instrumento internacional en el contexto de los instrumentos internacionales existentes en materia de diversidad cultural.. Además, precisaría con claridad los objetivos y la razón de ser del instrumento, es decir, la preservación y la promoción de la diversidad cultural en el contexto de la globalización. Se reconoce, en general, que el alcance y la arquitectura de un instrumento internacional reposan, en gran parte, sobre los objetivos a los que apunta y la naturaleza de los problemas que se encuentran en la realización de esos objetivos.

La primera parte de tal instrumento tendría un carácter educativo y declaratorio, cuya función sería explicar por qué se debe interbenir con vistas a asegurar la preservación y la promoción de la diversidad cultural. También debería encontrarse, en esta primera parte, una serie de definiciones de los términos y expresiones principales utilizadas, entre otras, las de cultura, diversidad cultural, collectividades culturales e industrias culturales. Diversas organizaciones internacionales ya han precisado ciertas definiciones que podrían servir de punto de partida, en el caso de este instrumento.

El contenido normativo propiamente dicho del instrumento constituiría la segunda parte. Se lo podría estructurar de diferentes maneras. El modelo de cuadro normativo más eficaz que se desprende de los intercambios de ideas de los miembros del Grupo de Trabajo, parece ser el que se estructura a partir de los elementos en juego. Esa estructura tiene la ventaja de ceñirse mejor al objetivo global del instrumento. Ella establecería un lazo directo entre los objetivos, los principios que suponen la realización de esos objetivos y las medidas y acciones necesarias para su realización. Por último, esta parte del instrumento debería reflejar el compromiso positivo de los Estados signatarios de obrar en favor de la diversidad cultural, y podría establecer un cuadro normativo de medidas gubernamentales en apoyo de la diversidad cultural.

Queda por analizar el lugar que debería agoger el instrumento. Eso dependerá, en gran medida, de la naturaleza de este último. Varias organizaciones podrían encargarse de eso, cada una con sus méritos y sus lagunas. La UNESCO, con su mandato cultural, es un candidato probable. La OMC ha sido mencionada como una
organización posible para acoger tal instrumento. Otra solución sería que más de una organización internacional pudiera encargarse de la tarea, lo que tendría la ventaja de reunir perspectivas diferentes. Una alternativa a considerar sería la de crear un instrumento autónomo que no estaría ligado a ninguna organización internacional particular.

En el interés de preservar el conjunto de posibilidades, se acentúa la necesidad de mantener el contacto entre las organizaciones competentes en materia de diversidad cultural, Hay que evitar los desdoblamientos o la creación de divergencias entre los programas. Se ha convenido entonces que el Grupo de Trabajo continuará trabajando en la creación de un instrumento y que intercambiaría información, en el momento oportuno, con los otros organismos internacionales que están interesados en la cuestión.

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Próximas etapas para el periodo 2001-2002: Un Instrumento Internacional sobre Diversidad Cultural

La preservación y la promoción de la diversidad cultural enfrenta ásperos desafíos en el nuevo ambiente mundializado. Esas condiciones empujan a creer en la necesidad de adoptar un nuevo enfoque, más vigoroso, para situar el papel de la política cultural en la esfera pública.

Es en ese contexto que el Grupo de Trabajo ha estudiado la noción de un instrumento internacional sobre la diversidad cultural que articularía la relación estrecha y crucial que existe entre la diversidad cultural y el desarrollo social y económico a escala internacional, reforzando, al mismo tiempo, la función legítima de los gobiernos de preservar y promover la diversidad cultural. Sin embargo, no se trata sino de una primera etapa con vistas a ofrecer a los ministros asesoramiento en materia de políticas, necesario para considerar el contenido propuesto del instrumento.

Los miembros del Grupo de Trabajo sobre Diversidad Cultural y Globalización convinieron en un cierto número de principios relativos a la diversidad cultural y al objeto de un instrumento internacional. Sin embargo, para la próxima etapa de trabajo, habrá que examinar en detalle una serie de cuestiones que han surgidos en las discusiones, entre otras, la noción de fuerza ejecutoria y la estructura en detalle de un instrumento. Para que un instrumente se revele tanto eficaz como ejecutable, es necesario elaborar el alcance y la arquitectura en su totalidad. Debe dejar a los gobiernos la libertad de elegir su manera de preservar y promover la diversidad cultural y conservar sus políticas culturales nacionales.

El Grupo de Trabajo solicita a los Ministros de la Red reunidos en Lucerna, un tercer año de mandato a fin de continuar con el trabajo sobre los temas en cuestión y examinar algunas de las soluciones precisadas durante su mandato actual.

El plan de trabajo del Grupo para el tercer año incluiría un examen más profundo de los argumentos con vistas a obtener un instrumento, y podría describir brevemente las diversas opciones relativas al tipo de instrumento que se requiere. Una evaluación más profunda de los objetivos y de las cuestiones de políticas nacionales prioritarias, ayudaría a precisar el trabajo futuro.

Además, podría ser un ejercicio útil proceder a un análisis comparativo de la arquitectura instrumental adoptada en otras áreas, tales como el medioambiente, y a un análisis de los diversos modelos arquitecturales y cuadros jurídicos de tratados internacionales. Este ejercicio podría contribuir a precisar la naturaleza de un eventual instrumento internacional sobre la diversidad cultural. Como consecuencia de ello, el Grupo de Trabajo estaría en condiciones de trazar, para los ministros en el 2002, las grandes líneas de las diferentes opciones en la concepción de un instrumento.

Será igualmente necesario examinar la manera de mejor informar y asesorar a los órganos de decisión en materia de política cultural, y a los otros intervinientes, en cuanto a la gama completa de cuestiones intersectoriales pertinentes. ¿De qué manera pueden, los ministros de cultura, comprometerse de manera más general en sus propios países? El proceso de elaboración y de consideración de un bosquejo de instrumento, requerirá la participación activa de especialistas nacionales e internacionales que trabajen en el área de la diversidad cultural. Este imperativo exigirá, por otra parte, herramientas de comunicación capaces de contribuir a la toma de consciencia y a la elaboración de estrategias que permitan discutir sobre esas cuestiones con los otros elementos implicados. Se hizo notar, que no podría haber coherencia a escala internacional entre la política comercial y la política cultural, sin la cooperación de intervinientes a escala nacional.

En el curso del tercer año de mandato, el Grupo de Trabajo debería además explorar otros tipos de medidas en apoyo de la diversidad cultural. Por ejemplo, una más intensa cooperación de políticas internacionales parece un instrumento eficaz para tratar los diversos desafíos ligados a la diversidad cultural que enfrentan los países en vías de desarrollo. Se deben examinar con aún más profundidad, diversos mecanismos de colaboración o procesos paralelos que puedan aportar precisiones. Se podría establecer un observatorio para aconsejar a los gobiernos y estimular los debates entre los diferentes representantes sectoriales, así como para ayudar a subrayar la importancia de la diversidad y de las políticas culturales.

Una de las metas originaria de la RIPC es contribuir a poner la cultura en el centro del programa; las discusiones sobre el instrumento internacional ayudan a alcanzarla. En su carácter de grupo de reflexión, la RIPC debería alimentar con sus actividades el trabajo continuo de las otras organizaciones internacionales y contribuir a acentuar la importancia de alcanzar los objetivos de la política y de la diversidad cultural en los países.

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