Anexo A
Un Intrumento Internacional Sobre Diversidad Cultural:
Une Perspectiva Sobre el Alcance y el Marco
La globalización, por medio de la integración de
la economía mundial, el flujo transnacional de personas e
ideas, el alcance creciente del comercio y de las inversiones, la
presencia de corporaciones multinacionales y los adelantos en el
sector de las tecnologías de información, ha redefinido
nuestra realidad cultural. Aunque esos acontecimientos ofrecen importantes
oportunidades para el desarrollo y participación de las diversas
identidades culturales, el intercambio mundial de información
y de ideas es, a menudo, distribuido de manera desigual y puede
trastornar las tradiciones culturales y lingüísticas
pequeñas o locales. Los cambios mencionados han creado nuevas
incertidumbres sobre las políticas y normas que los Estados
debieran aplicar para alcanzar sus objetivos culturales.
Los gobiernos deben responder a esos cambios a fin de asegurar un
espacio público durable en el que los ciudadanos puedan disfrutar
de una diversidad de elección y de opinión, reflejo
de la diversidad de expresiones culturales. La globalización
genera las preocupaciones políticas siguientes relativas
a la producción nacional de productos culturales:
- La presencia creciente de productos culturales extranjeros en algunas sociedades
eclipsa los productos culturales domésticos y limita las oportunidades
de un discurso simbólico esencial a su propio desarrollo y a la promoción
de la diversidad cultural.
- La concentración de la producción y comercialización
de los productos culturales en las manos de grandes entidades corporativas
generan, bajo la influencia casi exclusiva de imperativos comerciales, una
estandarización de la expresión cultural.
- Las nuevas tecnologías de información - el Internet, por ejemplo
- están creando un desequilibrio en el espacio cultural internacional.
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Los acuerdos internacionales existentes en el sector cultural no
tratan, de manera adecuada, la cuestión de las políticas
destinadas a asegurar la diversidad cultural. La mayoría
de los instrumentos son sólo de naturaleza declaratoria e
inadecuados para contraponerse al sistema internacional de comercio
con sus mecanismos obligatorios de solución de disputas.
Esto socava la capacidad de los países y comunidades para
elegir sus propios modos de desenvolvimiento y participar plenamente,
al mismo tiempo, en el ambiente mundial. Se requieren medidas, a
nivel internacional, que aseguren el derecho fundamental a la expresión
cultural y aliente su diversidad.
En Santorini, los Ministros caracterizaron un Instrumento Internacional sobre
Diversidad Cultural como punto focal para promover la expresión de la
diversidad cultural y de la identidad, y aprobaron una serie preliminar de principios
de la diversidad cultural. Un Instrumento Internacional sobre Diversidad Cultural
debiera ser elaborado integrando principios esenciales que articulen valores
comunes de importancia para la diversidad cultural: derechos humanos y derechos
democráticos, papel de los Estados, libertad de expresión, acceso
a la cultura, colaboración internacional y asociación. A partir
de esos fundamentos, un Instrumento Internacional sobre Diversidad Cultural
debería:
- Asegurar la protección y promoción de la diversidad
cultural frente a los desafíos y oportunidades planteados
por la globalización y los cambios tecnológicos.
- Reforzar la función legítima de los gobiernos
de apoyar, promover y salvaguardar la diversidad cultural como
un objetivo mayor de interés público.
- Articular la estrecha e importante relación que existe
entre diversidad cultural y desarrollo social y económico,
incluyendo el papel especial que tienen los bienes y los servicios
culturales en nuestras sociedades.
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Las cuestiones prioritarias de política cultural que, en
la elaboración de un Instrumento, deben ser consideradas
como las bases o los parámetros para la acción, a
fin de responder a los desafíos planteados por la globalización,
incluyen:
- Artes y creatividad: promover la toma de conciencia, incrementar
y sostener el compromiso y la participación para todos, e integrar
la formación y las estrategias de aprendizaje para afianzar la posición
de las artes como valor fundamental y un derecho de todo ciudadano en apoyo
de su identidad, salud y seguridad.
- Bienes y servicios culturales: reconocer que los bienes y servicios
culturale tienen en las sociedades un papel más importante que el de
meras mercancías, y asegurar la posibilidad de elección por
parte del consumidor y una diversidad de voces.
- Desarrollo: facilitar la circulación internacional de artistas
y creadores, y establecer mecanismos para proporcionar asistencia técnica
y financiera.
- Tecnologías de información y de comunicaciones: asegurar
que las oportunidades sociales y económicas proporcionadas por las
fuerzas habilitantes del mercado sean extendidas a todos los pueblos de la
tierra.
- Propiedad intelectual: preservar y respetar los compromisos internacionales
existentes.
- Patrimonio natural y cultural: facilitar el acceso al patrimonio
natural y cultural para asegurar su protección y promover su importancia
como una expresión de nuestra diversidad y de nuestra humanidad compartida.
Un nuevo Instrumento sobre Diversidad Cultural debe responder a
una necesidad claramente identificada, llenar un vacío legal,
perseguir objetivos claros y ofrecer soluciones apropiadas y realizables
a través de las normas que establezca. Un Instrumento debiera
también presentar, a grandes rasgos, las acciones internacionales
necesarias y los compromisos positivos requeridos para materializar
sus principios y objetivos en el contexto de la globalización.
El Grupo de Trabajo sobre Diversidad Cultural y Globalización
elaborará un proyecto de documento a ser examinado por los
Ministros en Sudáfrica, en el 2002.
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