Sesión Plenaria 3 - Mesa Redonda
Implicaciones para las acciones nacionales
Los países están enfrentando problemas que incluyen
la tecnología, el ejercicio del poder, la economía,
la cultura, la equidad, la seguridad del trabajo y de los ingresos,
la inestabilidad financiera, el delito mundial, la propagación
del VIH/SIDA, los conflictos civiles y el descontento en el mundo,
así como la degradación del medio ambiente. Acciones
en apoyo de un desarrollo humano sostenible resultan esenciales
para la cohesión social y para una comunidad fuerte, así
como para el crecimiento de la economía.
En este contexto, los países están considerando cada
vez más la repercusión que la diversidad cultural
y la globalización tienen sobre el cambio de las relaciones
entre las identidades y formas de asociación locales (o subnacionales),
nacionales e internacionales. Al hacer esto, los países necesitan
promover la diversidad cultural tanto a escala nacional como en
el extranjero y a la vez promover su patrimonio y reforzar la cohesión
social.
De este modo, a medida que el mundo experimenta cambios profundos
en la época de la información, los países están
buscando el equilibrio apropiado entre la apertura a la cultura
internacional y el apoyo a sus propias culturas. En este contexto,
es esencial que se conserven la diversidad y la creatividad culturales
ante la globalización. La diversidad social y cultural son
instrumentos de importancia fundamental para el desarrollo sostenible.
Al conservar las raíces de la creatividad, el mundo estará
mejor preparado para enfrentar los desafíos de la homogeneización
de la expresión cultural. Al mismo tiempo, es importante
aprovechar e integrar el patrimonio cultural para el futuro así
como asegurar su administración del pasado.
Las políticas puramente intervencionistas y proteccionistas
son de valor y eficacia limitadas. El establecimiento de nuevos
marcos de acción para la producción y la distribución
culturales es un vehículo primordial para el cambio. En ese
momento los gobiernos tienen que introducir modos innovadores y
con conocimientos actualizados a fin de seguir el ritmo de los cambios.
Tres elementos claves son de vital importancia: el desarrollo de
redes alternativas para la cultura; la protección de las
comunidades culturales y lingüísticas pequeñas;
y el aseguramiento del acceso a la infraestructura tecnológica
avanzada.
Es importante que las políticas culturales apoyen y definan
las nuevas formas de identidad y pertenencia en sociedades caracterizadas
por la diversidad y los nuevos papeles de mediación de los
gobiernos nacionales en los ambientes locales y globales. Esto lleva
al desafío de restablecer el equilibrio de poderes y responsabilidades
en las diferentes esferas del ejercicio del poder. En especial,
la RIPC está comprometida a fortalecer los vínculos
y la colaboración entre las naciones al tratar intereses
comunes y generar ideas y propuestas concretas acerca de cómo
fomentar las políticas culturales tanto nacional como internacionalmente.
La RIPC tiene la oportunidad de compartir ideas y estrategias concretas
sobre el desarrollo cultural local (o subnacional). Este centro
de enfoque refuerza también la relación de la RIPC
con la red paralela de las ONG, vinculando las ONG culturales que
trabajan en la esfera local.
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