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Réunions annuelles

29 de septiembre del 2000
FINAL

RIPC
Grupo de Trabajo sobre Diversidad Cultural y Globalización

Documento de trabajo para estudio de los ministros:
Respuestas internacionales a los desafíos planteados por la diversidad cultural

Contexto

En la segunda reunión anual de la Red Internacional de Políticas Culturales celebrada en septiembre de 1999 en Oaxaca (México), los ministros acordaron que los miembros de la Red que estuvieran interesados deberían realizar un estudio detallado de la relación entre los objetivos de las políticas culturales y la globalización.Esta iniciativa reflejaba el objetivo del Plan de Acción de Estocolmo sobre Políticas Culturales para el Desarrollo, de la UNESCO, que invitaba a los gobiernos a "difundir la idea de que los bienes y los servicios culturales han de gozar de un reconocimiento pleno y no deben ser tratados como una mercancía más". Se estableció un Grupo de Trabajo sobre Diversidad Cultural y Globalización para ofrecer a los ministros de la Red consejos y propuestas concretas sobre cómo hacer progresar sus políticas culturales sobre diversidad cultural tanto en el plano nacional como internacional.

El Grupo de Trabajo, patrocinado por el Ministerio del Patrimonio Cultural de Canadá, se ha reunido desde su establecimiento en dos ocasiones. En su primera reunión celebrada en Ottawa (Canadá) en diciembre de 1999, el Grupo decidió concentrar su trabajo inicial durante el periodo 1999-2000, en aconsejar a los ministros sobre las respuestas internacionales a los desafíos y oportunidades de la diversidad cultural. El Grupo de Trabajo encargó la realización de tres proyectos de investigación aplicada: una encuesta cualitativa entre los miembros de la Red para identificar los desafíos y oportunidades a los que se enfrentan los instituciones nacionales a cargo de la política cultural en su tarea de proteger la diversidad cultural, un catálogo de instrumentos y principios internacionales relativos a la cultura y un panorama general de la gestión de la diversidad cultural que pone de relieve los problemas más generales de la dimensión humana, la identidad y la cohesión social de la diversidad cultural. La Oficina de Enlace de la Red incrementó el número de esos trabajos añadiendo una lista de los instrumentos internacionales que hacen referencia a la cultura y una visión general de algunas de las iniciativas internacionales recientes sobre diversidad cultural.

Todos estos documentos constituyeron la base de las deliberaciones de la segunda reunión del Grupo de Trabajo celebrada en Hannover (Alemania) en junio de 2000 y son un importante punto de partida para este documento de trabajo que refleja las investigaciones, conclusiones y deliberaciones del Grupo de Trabajo. Asimismo ofrece a los ministros de la Red la orientación del Grupo de Trabajo sobre posibles respuestas para promover la diversidad cultural en un mundo globalizado.

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I. DESAFÍOS, OPORTUNIDADES Y CUESTIONES RELACIONADAS CON LA DIVERSIDAD CULTURAL

Oportunidades y desafíos mundiales comunes

La liberalización del comercio, los avances tecnológicos y la fusión de industrias están definiendo con rapidez economías, mercados y sociedades mundializadas. Aunque estas tendencias ofrezcan importantes oportunidades tales como el desarrollo y el compartir identidades y tradiciones culturales diferentes, tanto dentro como fuera de las fronteras nacionales, también crean un entorno mundial para la producción y la comercialización que pone en peligro las políticas culturales locales y nacionales, y las identidades.

Aunque la globalización ofrece importantes oportunidades para promover la diversidad cultural, también plantea desafíos fundamentales a los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado en cuanto a su capacidad para cultivar esa diversidad. El desafío en materia de políticas consiste en encontrar los medios para mantenerse abierto a todo lo bueno que el mundo puede ofrecer y cultivar, al mismo tiempo, una expresión cultural nacional rica y variada. La protección y el fomento de la diversidad cultural es un desafío que necesita soluciones tanto a nivel nacional como internacional. Uno de los temas recurrentes en las respuestas a la encuesta era el de los efectos e influencia de la globalización en la diversidad cultural, dado que transforma las relaciones entre las identidades locales, nacionales e internacionales.

Tener en cuenta las preocupaciones de los países en desarrollo

No cabe duda de que la aparición de nuevas tecnologías de información, comunicación y redes ofrece importantes oportunidades para el diálogo cultural y la comprensión mutua. Sin embargo, la intensificación de las interacciones entre las lenguas y las culturas no siempre es equitativa, dando lugar a un desequilibrio que puede poner en peligro la existencia de tradiciones culturales y lingüísticas más pequeñas. Ese desequilibrio resulta especialmente marcado al analizar las diferencias entre los países en desarrollo y los países desarrollados. El establecimiento de una infraestructura cultural y de prensa constituye un desafío para muchos países en desarrollo en los que, además, la infraestructura tecnológica básica no existe o es insuficiente y el nivel de conocimientos tecnológicos, debido a esa brecha digital, suele ser a menudo inferior que en el resto de los países desarrollados. Más allá del aspecto tecnológico, los países en desarrollo deben maximizar las posibles inversiones en el sector cultural, fuente de dinamismo económico y catalizador para el desarrollo. Las formas de cultura no comerciales son las que se ven más amenazadas. El hecho de que el número de lenguas en el mundo disminuya pone de manifiesto la necesidad de proteger y fomentar la diversidad cultural. Las culturas indígenas de los países en desarrollo corren aún un peligro mayor que el resto debido a los recursos limitados de que disponen sus gobiernos para influir en las fuerzas del mercado. Los países desarrollados se preocupan, sobre todo, de la reforma de la infraestructura actual necesaria para reflejar los cambios demográficos radicales que se están produciendo y la globalización, al mismo tiempo que multiplican las asociaciones entre el sector público y el sector privado. El desafío consiste en empezar a centrar nuestra atención en métodos que fomenten la diversidad cultural y que sean pertinentes para todas las regiones, desarrolladas o en desarrollo.

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Una nueva noción más amplia de la diversidad cultural

La noción de la diversidad cultural abarca una amplia y compleja gama de elementos interrelacionados que se ven influidos por las prioridades económicas y sociales. Tal como han sugerido los expertos de la Red, la diversidad cultural está directamente relacionada con cuestiones de valores, seguridad personal, cohesión social, democracia, acceso, creatividad, lengua, expresión, recursos y capital culturales. Se trata asimismo de un medio para combatir la exclusión social y promover un desarrollo cultural y económico sostenible. Dicho de otra manera, la diversidad cultural está inextricablemente vinculada con cuestiones de política pública y gobierno relacionadas con la prosperidad, la seguridad y la participación de los ciudadanos en sus sociedades. Si bien el debate de la diversidad cultural engloba las preocupaciones sobre la interrelación entre la política cultural y la política comercial, su alcance es en realidad mucho mayor y afecta a cuestiones sobre la calidad de vida y el desarrollo humano.

A un cierto nivel, la noción de la diversidad cultural se fundamenta en el valor de las lenguas, culturas, tradiciones, valores e historias únicas. Está asociada con la riqueza de la diversidad humana que se encuentra dentro de cada Estado y en las relaciones entre ellos. A otro nivel, la diversidad cultural es la capacidad de cultivar esas diferencias mediante la expresión creadora. La creación, la innovación, la producción y el consumo de la multitud de formas de expresión y de medios culturales como la música, la literatura, las artes visuales y el patrimonio cultural, son esenciales para la calidad de vida, lo que pone de relieve el papel tan especial que desempeñan en la sociedades los productos culturales locales y la necesidad de fortalecer dicho papel.

No sorprende pues, en ese contexto, que la diversidad cultural plantee a los países numerosos y variados desafíos y oportunidades. La idea central común que ponen de relieve la encuesta y las deliberaciones del Grupo de Trabajo es la necesidad urgente de aumentar el reconocimiento nacional e internacional de la diversidad cultural, así como de mejorar su gestión para garantizar los derechos humanos, lingüísticos, culturales y civiles de los ciudadanos, al mismo tiempo que se mantiene un nivel mínimo de identidad común, cohesión social y solidaridad nacional en un entorno mundial. Es necesario gestionar la diversidad cultural para garantizar la coexistencia pacífica del mayor número de personas. El respeto de la diversidad cultural obliga a los gobiernos a reconocer la importancia de buscar soluciones sostenibles a una serie de desafíos sociales y económicos.

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Gestionar la diversidad cultural a nivel nacional

Los documentos de investigación preparados para el Grupo de Trabajo ponen de relieve la necesidad de reconocer y gestionar la diversidad cultural dentro de los países y regiones. Los recientes sorprendentes sucesos, ocurridos en distintas partes del mundo, demuestran que el respeto de los derechos fundamentales de las comunidades minoritarias plantea un desafío de primera importancia al mantenimiento de la diversidad cultural en un contexto de globalización, paz y estabilidad en el mundo. Teniendo en cuenta el clima mundial actual de liberalización económica y cambio tecnológico, así como los distintos niveles de comprensión de la diversidad cultural de un país a otro, garantizar el reconocimiento y la gestión de la diversidad cultural es una tarea imponente y urgente, para la que los marcos nacionales actuales de las políticas culturales quizás no estén adecuadamente estructurados o no sean eficaces.

Es de vital importancia que, paralelamente a toda la acción común en el plano internacional, las políticas culturales nacionales reconozcan y celebren la diversidad cultural de las comunidades (multiculturalismo), y fomenten, al mismo tiempo, la interacción entre esas comunidades (interculturalismo). El objetivo fundamental del diálogo intercultural es contribuir al respeto mutuo, reconociendo las diferencias y las similitudes entre las culturas gracias al contacto con los demás. La coexistencia pacífica y el respeto de los derechos humanos como elementos de una noción más amplia de la diversidad cultural, así como la influencia de la liberalización económica y el progreso tecnológico en dichos derechos, deberían constituir el punto de partida de las deliberaciones sobre políticas de los ministros de la Red.

Los límites de los compromisos internacionales existentes

El catálogo de los instrumentos internacionales existentes preparado para la Red, aunque no sea exhaustivo, analiza una amplia gama de instrumentos multilaterales, bilaterales y regionales, e ilustra el abanico y el contexto de principios ya existentes relativos a la cultura y los productos culturales. El análisis de esos principios muestra que la comunidad internacional, a través de distintos foros multilaterales, ya ha reconocido la importancia de algunos aspectos de la cultura y de la diversidad cultural en un gran número de acuerdos, declaraciones y planes de acción. Sin embargo, ese reconocimiento todavía no ha dado lugar a una acción concertada y los instrumentos existentes no responden a todos los desafíos, relacionados con la diversidad cultural, que enfrentan los países de todo el mundo.

El catálogo muestra que los instrumentos internacionales existentes relativos a la cultura pueden ser clasificados, de manera general, en dos categorías: los instrumentos jurídicamente vinculantes (cartas, protocolos, convenciones, acuerdos comerciales y tratados) y los que no son considerados jurídicamente vinculantes (declaraciones, resoluciones, planes de acción, recomendaciones, principios y directivas). A pesar de esa clasificación, debe señalarse que los instrumentos vinculantes han mantenido a menudo un carácter declaratorio y en pocas ocasiones han previsto un dispositivo de ejecución o de solución de diferencias. Por consiguiente, la mayoría de esos instrumentos no son aplicables desde el punto de vista práctico.

Una de las preocupaciones del Grupo de Trabajo es el hecho de que este enfoque para el establecimiento de normas internacionales en el ámbito cultural pueda resultar insuficiente en el contexto actual caracterizado por la creciente globalización e interconexión, para hacer frente a los nuevos desafíos identificados en relación con la diversidad cultural. La principal cuestión dirigida al Grupo de Trabajo fue: ¿cuál es la mejor forma para que los ministros de cultura resuelvan las lagunas existentes en los compromisos internacionales existentes?

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II. HACIA UN ENFOQUE INTERNACIONAL CONCERTADO

¿Un instrumento como respuesta internacional en materia de política cultural?

En esta época en que las fronteras son cada vez más permeables a las ideas, valores y mercados mundiales, la comunidad internacional busca nuevas formas de mantener y fomentar la expresión y la diversidad culturales, manteniéndose abierta al mismo tiempo a todo lo bueno que el mundo puede ofrecer. El Grupo de Trabajo sugiere que los ministros se concentren en la búsqueda de una respuesta mundial realista, eficaz y vinculante que refleje las posibilidades, preocupaciones y dificultades comunes, tomando como punto de partida los compromisos internacionales ya existentes en materia de cultura. Éste es el contexto en el que ha surgido la idea de un "instrumento" internacional sobre la diversidad cultural.

Las prioridades en cuanto a la noción de la diversidad cultural varían de un país a otro. Para elaborar un instrumento internacional sobre la diversidad cultural, los ministros y los gobiernos deben fomentar un debate amplio a fin de alcanzar un consenso sobre el alcance e importancia de la diversidad cultural y su papel fundamental para el desarrollo social y económico.

La primera etapa en la búsqueda de ese consenso podría ser la identificación, a nivel mundial, de una visión, objetivos y principios de diversidad cultural. Esto podría servir de base para la creación de cualquier instrumento que, una vez elaborado, podría constituir de hecho la articulación de ese enfoque mundial.

Objetivos posibles de un instrumento sobre la diversidad cultural

El objetivo del instrumento debería ser articular un consenso y definir las grandes líneas de un compromiso para mantener y promover la diversidad cultural como elemento esencial de la prosperidad, la seguridad y la participación de los ciudadanos en la vida social, económica y cultural de las sociedades. Un instrumento debería reconocer el papel especial que desempeñan los bienes y servicios culturales en las sociedades y debería permitir a los Estados mantener políticas que promuevan su cultura. Ese instrumento debería basarse también en los derechos fundamentales de las personas y respetar al mismo tiempo los derechos colectivos de las comunidades. Por último, debería tener fuerza ejecutiva.

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Principios de la diversidad cultural - un ejemplo de punto de partida

Como punto de partida para la búsqueda de un consenso sobre los objetivos y los principios, el Grupo de Trabajo ha estudiado, a modo de ejemplo, una lista de diez principios extraídos de los instrumentos existentes y basada en el Catálogo de los principios internacionales relativos a la cultura. Esos diez principios son:

  1. La importancia primordial de la Declaración de los Derechos Humanos y más concretamente el artículo 27 - "Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten".
  2. La protección del patrimonio cultural es un componente esencial de la identidad y del conocimiento de uno mismo que vincula a una comunidad con su pasado.
  3. El arte desempeña un papel esencial en la vida y el desarrollo de la persona y la sociedad. Los Estados deben proteger, defender y apoyar a sus artistas y la libertad artística.
  4. La diversidad lingüística y etnocultural contribuye al mantenimiento y valorización de la riqueza y las tradidiones culturales nacionales e internacionales, y refleja un compromiso con respecto a los valores comunes y la cohesión social.
  5. Los titulares de derechos y los autores tienen derecho a la protección de sus intereses morales y materiales en materia de creación.
  6. "Los bienes y los servicios culturales han de gozar de un reconocimiento pleno y no deben ser tratados como una mercancía más ".
  7. La plena realización social y cultural de la persona es un elemento clave del desarrollo humano y debe formar parte integral de las soluciones de desarrollo sostenible.
  8. El intercambio y la colaboración culturales son necesarias para lograr compromisos culturales más amplios en un mundo cada vez más globalizado y son importantes herramientas para fomentar la seguridad humana.
  9. La diversidad cultural está basada en el concepto de apertura a las distintas influencias culturales y de reconocimiento de la importancia de la producción y distribución de contenido local.
  10. Los gobiernos deben desempeñar un papel protagonista en la protección y fomento de la diversidad cultural, y el respeto de la diversidad cultural es un elemento importante del buen gobierno.

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Esta lista de principios, utilizada a modo de ejemplo, puede no ser suficiente para responder a los grandes desafíos mundiales de la diversidad cultural que han sido identificados. A través de esos principios, deben analizarse con mayor profundidad varios elementos esenciales para el mantenimiento eficaz de la diversidad cultural, como los valores comunes, el desarrollo humano y el gobierno. Asimismo, deben tenerse en cuenta las lagunas en los instrumentos y herramientas internacionales que forman en la actualidad la "red de protección" política de la diversidad cultural, a la hora de elaborar un instrumento internacional.

Elaboración de la noción de instrumento

Para elaborar un instrumento internacional, hay una serie de cuestiones que deben tenerse en cuenta: una visión, objetivos y principios para la diversidad cultural, el alcance, las medidas permitidas y las medidas excluidas, la relación del instrumento con los instrumentos ya existentes, la solución de diferencias y las opciones en cuanto al lugar y estrategia a adoptar para la negociación del instrumento. Asimismo, debería establecerse un calendario preciso para la elaboración del instrumento.

La formulación de una estrategia eficaz y ejecutoria exigirá sin duda esfuerzos importantes a medio plazo por parte de los Estados, tanto mediante acciones individuales como colectivas. Por consiguiente, será importante que en Santorini los ministros analicen los desafíos nacionales e internacionales en materia de política. En el plano internacional, los ministros deben debatir algunos aspectos del instrumento y dar al Grupo de Trabajo instrucciones sobre los objetivos claves y el alcance. Los ministros deberán estudiar asimismo sus propias políticas nacionales.

III. PRÓXIMAS ETAPAS EN APOYO A LA DIVERSIDAD CULTURAL

Respuestas nacionales e internacionales

Es claro para el Grupo de Trabajo, que es necesario realizar importantes investigaciones y deliberaciones adicionales para formular respuestas políticas eficaces a los grandes desafíos con los los que se enfrentan los Estados, en materia de diversidad cultural.

  • El Grupo de Trabajo identificó tres áreas en las que podrían concentrarse las actividades durante el período 2000-2001, si los ministros están de acuerdo:
  • Estudiar los marcos nacionales actuales en materia de política cultural para identificar qué otro tipo de estrategias políticas nacionales, herramientas y esfuerzos de fortalecimiento de las instituciones son aceptables y necesarias para apoyar eficazmente la diversidad cultural.
  • Identificar, entre los miembros de la Red, de qué manera puede integrarse mejor la relación entre la seguridad humana, la cohesión social y la identidad como elementos esenciales de la gestión y el fortalecimiento de las capacidades en materia de diversidad cultural.

Continuar la elaboración de un instrumento sobre la diversidad cultural poniendo énfasis en la formulación de una visión, principios y objetivos, así como en la estructura y alcance del instrumento.

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Cuestiones prioritarias para las deliberaciones ministeriales: hacia una acción internacional concertada

A partir de las conclusiones y consideraciones presentadas hasta la fecha, el Grupo de Trabajo planteó varias cuestiones relacionadas con la elaboración de un instrumento internacional que podrían orientar las deliberaciones futuras de la Red y del Grupo de Trabajo. Se invita a los ministros a centrarse en esas cuestiones en su reunión de Santorini.

¿Cómo puede la Red fortalecer el apoyo internacional en favor de la idea de un instrumento sobre la diversidad cultural?

La Red debería mantener la diversidad cultural en su programa temático. La Red Internacional de Políticas Culturales ocupa una posición estratégica para elaborar aspectos del instrumento que permitirán a los ministros comprender mejor esos desafíos cuando se comprometan tanto en sus propios países como en otros foros. Aunque se haya acordado concentrar los esfuerzos en los desafíos que rodean a la diversidad cultural (cuestiones relativas a la liberalización económica y las nuevas tecnologías), es importante que también estudien otras cuestiones relacionadas con la diversidad cultural y la globalización.

¿Cuáles son las etapas que han de superarse para definir los objetivos comunes y los principios de un instrumento internacional?

Suscitar un consenso internacional sobre los objetivos y los principios es una primera etapa importante en la creación de un instrumento internacional y es una cuestión que los ministros deberán estudiar. Se podrían enunciar los principios de la diversidad cultural de manera general y precisarlos posteriormente con mayor detalle en disposiciones específicas del instrumento.

Los principios utilizados a modo de ejemplo deberían ponerse en relación con otros valores esenciales de la diversidad cultural, a fin de establecer una lista completa. La Red y el Grupo de Trabajo podrían elaborar un conjunto revisado y mejorado de principios que cubra los elementos esenciales de la noción de la diversidad cultural, que sería compartido posteriormente con otras instituciones internacionales interesadas. Los ministros deberían indicar la dirección que debe tomarse para perfeccionar y completar los principios debatidos por el Grupo de Trabajo.

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¿Qué elementos deben incluirse y qué proceso debe iniciarse para definir la naturaleza y el alcance del instrumento?

La identificación de las lagunas entre los compromisos internacionales existentes y los elementos esenciales para la promoción eficaz de la diversidad cultural es una etapa crítica para definir el alcance de un instrumento. Este proceso podría incluir una vasta gama de desafíos, desde la liberalización económica a la tecnología, pasando por las lenguas. En lo que respecta a la naturaleza y alcance del instrumento, se pueden prever distintos modelos que podrían ser perfeccionados para su presentación a los ministros. El instrumento debería ser ejecutorio en lo que a las obligaciones de las partes se refiere. El proceso de definición de un instrumento implica ampliar el consenso a otros foros multilaterales, al sector privado y a la sociedad civil. La estructura y el alcance de un instrumento internacional debería constituir la base del próximo informe del Grupo de Trabajo para presentar a los ministros, a más tardar, en el próximo encuentro en Suiza en 2001.

¿Quién debería ser depositario del instrumento?

Es prematuro preguntarse quién debería constituirse en depositario del instrumento y cuál sería la relación del instrumento con otros acuerdos internacionales. Este aspecto dependería, en gran medida, de la naturaleza del instrumento, por lo que la cuestión deberá ser abordada cuando se hayan definido con mayor precisión la naturaleza y el alcance del instrumento.

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Otras cuestiones para las deliberaciones ministeriales – acción en el plano de las políticas nacionales

Durante las deliberaciones del Grupo de Trabajo relativas a la reforma de las políticas culturales nacionales y la gestión de la diversidad cultural han surgido otras cuestiones que deberían servir también de base al trabajo de la Red y a las actividades del Grupo de Trabajo. Sería conveniente obtener los puntos de vista de los ministros sobre ese tema en Santorini.

¿Qué medidas pueden adoptar los gobiernos a nivel nacional en el marco de su política cultural para comprometerse con la diversidad cultural?

La diversidad cultural se sitúa a menudo con relación a la liberalización económica, pero también engloba las relaciones entre los distintos grupos culturales que viven en el mismo espacio geográfico o político. Por consiguiente, los gobiernos deben responder al desafío de suscitar y mantener un clima de apertura y crear las condiciones propicias para la plena realización de los diferentes grupos. Existen varias formas de lograrlo. Por ejemplo, se puede fomentar la diversidad mediante una intervención política otorgando una condición política o jurídica particular, o incluso mediante la integración de nuevos inmigrantes que haga progresar el diálogo intercultural. Sea cual fuere la estrategia escogida, está claro que el diálogo, la comprensión mutua y el establecimiento de ciertos valores comunes, deben constituir el fundamento de una política cultural eficaz.

En el contexto de la globalización, ¿qué herramientas de política cultural nacional es necesario mejorar para mantener y promover la diversidad de expresión en los Estados?

Existe cada vez más, un mayor temor frente a la globalización económica y los cambios tecnológicos que la acompañan, de que las herramientas que mantienen actualmente los objetivos de las políticas culturales al interior de los Estados sean cada vez menos eficaces. Es necesario preguntarse de qué manera se pueden utilizar las nuevas tecnologías para promover y aumentar la diversidad cultural nacional e internacional. El Grupo de Trabajo ha identificado asimismo que los derechos de autor, los derechos de propiedad intelectual y la competencia, son otros ámbitos de política que presentan importantes desafíos y que, por lo tanto, deberían ser abordados.

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