1999 - Documento de trabajo
II. Los actores en la cultura
Importancia de los nuevos actores en la cultura
Durante las últimas décadas, el número de
instituciones no gubernamentales y personas que impulsan el desarrollo
cultural en nuestras naciones se ha multiplicado significativamente,
bajo formas como las fundaciones, los patronatos, las asociaciones
civiles y los fideicomisos.
En algunos países, este fenómeno es continuación
de una larga tradición, mientras que en otros es algo relativamente
reciente, lo que se explica por las diferencias históricas,
sociales, económicas, políticas y culturales que existen
entre ellos.
La presencia de estos nuevos actores es resultado de una conciencia
colectiva cada vez mayor de la importancia que tiene la cultura
en sí misma y para las principales esferas humanas, del valor
de conservar y ampliar su riqueza y del compromiso en la práctica
con estas convicciones. Es resultado también de la necesidad
de compartir responsabilidades y trabajar conjuntamente ante los
crecientes retos culturales, mismos que las instituciones públicas
no pueden afrontar por sí solas.
Este proceso es de gran trascendencia. No sólo se cuenta
con mayores esfuerzos y recursos a favor de un campo en el que nunca
será del todo suficiente la inversión humana y económica.
También, la diversificación de actores implica una
diversificación de los puntos de vista que intervienen en
la toma de decisiones, la realización de proyectos y la evaluación
de resultados.
En el marco de la legislación educativa y cultural de cada
país, se manifiestan concepciones sobre la cultura y el patrimonio
cultural nacional, prioridades, formas de trabajo y frutos más
plurales. Ello es fundamental para el verdadero desarrollo cultural,
que hoy más que nunca, en la era de la globalización
y del fortalecimiento de la vida democrática, se relaciona
con el compromiso con la pluralidad cultural -de cuya conservación
dependen las culturas nacionales mismas-, y con la democratización
del acceso a la cultura y sus beneficios.
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Plan de Acción de Estocolmo
- El gobierno y la sociedad civil deben aspirar
a lograr una asociación más estrecha para
la elaboración y puesta en práctica de políticas
culturales que estén integradas en las estrategias
del desarrollo.
Objetivo 3. Reestructurar las políticas y las prácticas
a fin de conservar y acentuar la importancia del patrimonio
tangible e intangible, mueble e inmueble y promover las industrias
culturales.
- Intensificar la cooperación cultural
entre el gobierno, por un lado, y las empresas y las demás
organizaciones de la sociedad civil, por otro, poniendo
a disposición de estas últimas marcos reguladores
apropiados.
Objetivo 5. Poner más recursos humanos y financieros
a disposición del desarrollo cultural.
- Tratar de mantener o incrementar las inversiones a nivel
nacional para el desarrollo cultural y destinar, cuando
fuere conveniente, cierto porcentaje del presupuesto estatal
a este fin, que corresponda con los objetivos, prioridades
y planes generales para el desarrollo.
- Invitar a las autoridades locales a que destinen más
fondos para las actividades culturales y alentarlas a que
fortalezcan su papel en el campo del desarrollo cultural.
- Concebir y desarrollar alivios fiscales para las actividades
culturales con el fin de promover el apoyo del sector empresarial
al desarrollo cultural y elaborar mecanismos que generen
ingresos como fondos públicos o proyectos para las
instituciones culturales y el sector turístico y
deportivo.
- Considerar todas las medidas adecuadas para garantizar
que las políticas del Gobierno tomen en cuenta el
efecto o efecto secundario sobre el desarrollo del proceso
cultural de otro.
- Invitar a los fondos y programas de las Naciones Unidas,
sobre todo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo,
PNUD a las instituciones financieras especializadas y a
los organismos financieros nacionales y regionales q que
incrementen la asistencia financiera a los proyectos para
el desarrollo que tengan un componente cultural de importancia.
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Papel de los estados
En este panorama, el papel de los estados en relación con
los nuevos actores culturales puede darse en tres planos principales:
la regulación, el impulso a la aparición de nuevos
actores y la colaboración.
El primero de ellos tiene una importancia especial, pues la riqueza
y la diversidad culturales de cada nación corren el riesgo
de desgastarse si se abandonan a su suerte dentro de la corriente
de procesos económicos, culturales, políticos, sociales,
tanto nacionales como internacionales. Los gobiernos son los primeros
responsables de garantizar que las culturas nacionales no queden
en manos de otras fuerzas, como las de los mercados, y que mantengan
entre sí el diálogo que permite el enriquecimiento
cultural, todo ello con pleno respeto a las libertades de creación
y expresión.
Para impulsar la aparición de nuevos actores culturales,
es necesario que los gobiernos alienten un interés creciente
de la sociedad en el desarrollo cultural, y contar al mismo tiempo
con condiciones favorables al trabajo de esos actores. Algunas formas
de avanzar en este sentido pueden ser las siguientes:
- responder plenamente a las inquietudes culturales de individuos
y comunidades locales;
- fomentar la participación de la sociedad civil en la
formulación de las políticas culturales, a fin de
garantizar su representatividad y viabilidad;
- diseñar políticas culturales abiertas a la participación
de los nuevos actores;
- mediar para la creación de incentivos fiscales a empresas
y organizaciones civiles que impulsan la cultura;
- crear canales de comunicación permanente entre éstas
y las instituciones públicas;
- propiciar una relación más estrecha de la actividad
cultural con la de otras esferas como el turismo y el patrimonio
natural;
- promover encuentros a nivel nacional e internacional para el
intercambio de experiencias y la vinculación entre los
nuevos actores culturales y entre éstos y las instituciones
públicas
Resulta de vital importancia también que la participación
de los nuevos actores abarque equilibradamente los diversos campos
de acción cultural -la preservación del patrimonio,
la difusión de las manifestaciones culturales y la creación
de condiciones adecuadas para la expresión cultural contemporánea-
y los diversos sectores de la población, evitando la concentración
excesiva de esfuerzos en determinadas esferas y el descuido de otras.
Merece una especial atención de los ministros y responsables
de las políticas culturales la vinculación de los
nuevos actores culturales con los medios audiovisuales y las nuevas
tecnologías, por el papel estratégico que éstos
tienen y tendrán en una medida cada vez mayor en la vida
de nuestras sociedades, y, en consecuencia, por el gran potencial
que ofrecen a los esfuerzos a favor de la cultura.
Temas de discusión
- Si bien se han diversificado e incrementado los esfuerzos a
favor de la cultura con la aparición de nuevos actores
culturales, el trabajo de éstos se concentra en campos
determinados, como la preservación del patrimonio y la
difusión de las artes. ¿Cómo podría
promoverse una mayor participación de estos actores en
otros campos de igual importancia y que han recibido menos atención,
como la preservación del patrimonio intangible (lenguas,
gastronomía, tradiciones orales, festividades, etcétera)?
- Ante la importancia creciente de los nuevos actores culturales,
¿cuáles son los principales retos que enfrentan
la sociedad y el gobierno de cada país en el propósito
de que los esfuerzos de esos actores sean cada día más
organizados, amplios y benéficos para el desarrollo de
las culturas nacionales? (¿Creación de redes de
actores culturales no gubernamentales? ¿Planteamiento de
objetivos comunes? ¿Evaluación conjunta de resultados
por parte de los propios actores?, etcétera.)
- ¿Cuáles son los alcances de la colaboración
entre instituciones culturales no lucrativas, industrias culturales
nacionales e internacionales y gobierno de cada nación
en esfuerzos comprometidos con la diversidad y el desarrollo culturales?
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